VIVAN
NUESTRAS
FIESTAS
Durante
estos
últimos
días
(escribo
el
día
3 de
julio)
nos
han
ido
llegando
noticias
de
la
no-asistencia
de
los
soldados
de
la
Guardia
Real,
la
no-asistencia
de
algún
miembro
de
la
Casa
Real
y
las
presuntas
o
presumibles
ausencias
de
algunas
más
entidades,
que
de
aquí
hasta
que
lleguen
las
FIESTAS,
se
pudieran
producir.
Hemos
oído,
de
¿bailenenses?,
decir
que
Bailén
no
tiene
lustre
por
motivo
de
unas
obras,
que
si
bien
pudiéramos
calificar
de
inoportunas
(sus
motivos
ha
habido
para
hacerlas
en
las
fechas
que
se
están
haciendo)
nunca
pueden
quitar
el
lustre
de
un
pueblo.
Hemos
visto
como
un
manifiesto
dando
a
conocer
el
descontento
de
la
Corporación
Municipal
por
la
no-asistencia
de
la
Casa
Real
se
ha
convertido
en
una
“lamentable
falta
de
respeto,
una
ofensa
de
grueso
calibre
y
una
injuria”
contra
la
Institución
Real,
según
el
Partido
Socialista.
Estamos
viendo
y
creo
que
veremos
más,
como
el
Partido
Socialista,
que
maneja
las
Instituciones
y
cuya
“miembra”
María
Teresa
Fernández
de
La
Vega
es
la
Presidenta
de
la
Comisión
del
Bicentenario,
aplica
implacable
la
frase
bíblica
“el
que
no
es
conmigo
es
contra
mí”,
y
aunque
la
frase
de
la
Biblia
se
queda
ahí
el
Partido
Socialista
la
ha
ampliado
con
la
coletilla,
“pues
el
que
no
sea
de
los
míos
no
se
como
ni
una
rosca”
e
interpreta
la
critica,
equivocada
o
no,
como
una
“declaración
de
guerra”,
según
palabras
de
la
Portavoz
Socialista
en
el
Ayuntamiento
de
Bailén.
Todo
lo
que
no
sea
estar
de
acuerdo
con
ellos
es
una
“declaración
de
guerra”
todas
las
exigencias
y
reivindicaciones
a la
Junta
de
Andalucía
o a
la
Diputación
Provincial
es
una
“declaración
de
Guerra”.
El
mostrar
el
descontento
por
la
no-asistencia
de
la
Casa
Real
es
una
“declaración
de
guerra”
contra
la
Casa
Real.
Si
este
es
el
concepto
de
democracia
que
tienen
los
partidos
políticos,
digo
partidos
porque
sospecho
que
en
las
Comunidades
Autónomas
donde
gobiernen
otros
pudieran
ejercer
de
la
misma
forma,
estamos
apañados.
Pero
el
título
de
mi
escrito
es
“Vivan
nuestras
fiestas”
porque
son
nuestras;
porque
todos
los
años
las
hemos
celebrado
sin
Reyes
y ni
falta
que
nos
han
hecho;
porque
hemos
llevado
con
ilusión
a
montar
a
nuestros
hijos
a
los
“cochesicos”
y a
los
“cachivaches”;
porque
hemos
paseado
con
nuestras
novias
y
esposas
y
nos
hemos
juntado
con
nuestros
amigos
y
después
de
los
actos
oficiales
nos
hemos
tomado
unas
“servesillas”
fresquitas,
un
“cubata”
y
unos
churrillos
para
despedir
la
noche;
porque
las
Fiestas,
nuestras
Fiestas,
son
del
Pueblo.
En
un
principio
he
sentido
desánimo,
disgusto,
rabia
e
impotencia
de
ver
como
a
Bailén,
por
no
estar
gobernado
por
los
que
manejan
las
Instituciones,
se
le
está
privando
de
ciertos
eventos
que
pudieran
dar
realce
a
las
Fiestas
del
Bicentenario
que
con
tanta
ilusión
ha
esperado
el
Pueblo.
Pero
escribo
esto
para
aquellos
que
pudieran
sentir
lo
mismo
que
yo y
recordarles
que
durante
los
actos
oficiales
y
después
de
ellos
los
que
hemos
llenado
las
calles
y el
Paseo
de
Las
Palmeras
hemos
sido
nosotros,
los
que
les
han
dado
calor
humano
a
nuestros
soldados
hemos
sido
nosotros,
por
eso
somos
los
principales
protagonistas.
Los
artistas
sin
público
no
son
nada
y un
Rey
sin
ciudadanos
es
nada.
Bailén,
en
la
conmemoración
del
bicentenario
de
la
batalla
que
lleva
su
nombre,
se
merece
la
presencia
del
Jefe
del
Estado
o
persona
en
quien
delegue,
se
merece
la
presencia
del
Presidente
del
Gobierno
“de
todos
los
españoles”,
se
merece
la
presencia
del
Presidente
de
la
Junta
de
“todos
los
andaluces”,
la
presencia
del
Presidente
de
la
Diputación
Provincial
de
“todos
los
jiennenses”.
Pero
lo
que
Bailén
no
se
merece
es
que
los
bailenenses
dejemos
de
disfrutar
de
“NUESTRAS
FIESTAS”
por
el
simple,
simplísimo,
hecho
de
que
los
Reyes
o
cualquiera
no
quiera
acompañarnos.
Ellos
se
lo
pierden.
Fdo.
Antonio
García
Carmona