Un matrimonio de ancianos vive una situación delicada tras quedarse sin piso y sin muebles.

Desahucios y embargos están a la orden del día en estos tiempos, pero lo que le está ocurriendo a  un matrimonio de ancianos de Bailén roza un tanto los limites del surrealismo  y  el desconcierto por tratarse de dos personas, José María Gallardo, de 78 años y  Francisca  Márquez de 75, que están viviendo una situación  que  por mas que se esfuercen no llegan a entender.   Este matrimonio empezó a vivir este calvario cuando le compraron  un piso a uno de sus hijos   en una de las nuevas urbanizaciones de Bailén, concretamente en la calle Manuel de Falla  y se fueron a vivir a él. Poco después, su hijo, por razones de trabajo  decide comprar otro piso en Granada  e hipoteca el piso de Bailén en donde  ya vivían los padres.  Al no poder pagar el piso de Granada, la entidad bancaria le embarga el piso  de Bailén y le notifica hace unos meses que  los padres han de desalojar el piso puesto que el banco se queda con él. En este momento, el anciano matrimonio,  viéndose tan mayores y ante el temor de quedarse en la calle  se ponen en contacto con la entidad bancaria para quedarse ellos con el piso, dando una cantidad de dinero de  4.000  como señal y el resto hasta los 71.000  en el plazo de un mes. En principio parece que todo apuntaba a una solución, pero no fue así.   << Ante el requerimiento que nos hicieron  tuvimos que abandonar el piso e irnos provisionalmente a nuestra antigua vivienda, un piso pequeño  en un edificio muy deteriorado en la Calle Martín Ruiz, de Bailén. No nos llevamos casi nada  con nosotros porque  pensábamos que todo estaría resuelto en breve  y en pocos días volveríamos al piso  de Manuel de Falla>> afirma  Francisca.

Sorpresa.

Pero una mañana,  en el periodo de espera , Francisca  es alertada por una vecina que  le informa de que un camión estaba retirando muebles y enseres del piso. A Francisca le pareció imposible.   << De la noche a la mañana, cuando quedaban cuatro días para firmar el contrato, la entidad deja de ponerse en contacto con nosotros se  llevan todo el mobiliario en un camión  incluidos efectos personales tales  como electrodomésticos, ropas, calzado y algunas joyas sábanas   y objetos de valor sentimental>> cuenta Francisca sin entender la situación. << Nunca podíamos pensar que nos pasaría esto. Mi marido esta ciego y ahora vivimos en nuestro viejo piso sin muebles y   ninguna de nuestras cosas, solo tenemos una cama que nos han dado los vecinos por caridad>>   Francisca fue a Granada a la central de la entidad bancaria y allí no le dieron razón de la retirada de los muebles ni enseres, a los que ya daban por perdidos, sino mas bien le sugirieron  que  << no los molestase mas>> .

 

Ahora la situación para ellos es insoportable porque se han quedado sin lo necesario para reemprender su vida. Entienden que el banco se quede  con el piso pero no con los demás objetos. << Nuestra pensión no nos permite afrontar los gastos para equipar nuestro piso como lo que teníamos antes>> afirma Francisca y añade que << Nuestra situación es extrema, pero no pedimos caridad sino que nos devuelvan los que se han llevado porque eso no se hace con seres humanos que hemos ido siempre de buena fe>> Para terminar Francisca asegura que la entidad bancaria  le niega papeles  necesarios para que la abogada que lleva su caso pueda desarrollar su trabajo.

 

Redaccion 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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