Efectivamente soy humano y me equivoco, no es que me
pueda equivocar sino que me equivoco. Como humano que
soy tengo sangre caliente y efectivamente como dice Luis
Mariano Camacho, se me calienta, a veces, bastante.
Pero
no es el caso con la reflexión de los políticos, se me
calentó lo suficiente para haber insultado, como dice
Luis Mariano. Pero no he insultado en absoluto.
Cuando
digo políticos me refiero a los que tenemos a nivel
nacional o autonómico, jamás he pensado a nivel local ya
que considero que tantos unos como otros le echáis mucho
valor a torear en el ruedo de la política local, por
tanto no quiero que te sientas aludido ni tú, Luis
Mariano, ni ninguno de los políticos locales.
Como
se puede ver en el último párrafo de mi reflexión
anterior, que es un pensamiento en voz alta, empleo el
futuro “pensaré” y pongo como condición para que
ese pensamiento no me embargue el que se vean
apretarse el cinturón los de arriba y que las medidas se
tomen equitativamente y no siempre a los mismos. Por
tanto si hay hechos y no promesas, por que de las
promesas estoy más que harto, si las medidas de recorte
que propone Gobierno en tiempo futuro para los partidos
políticos, la patronal y los sindicatos, por ejemplo,
que por cierto creo que se prometió el recorte de las
subvenciones al 100% y no al 20% como se han anunciado.
Si los ajustes, que son necesarios hacer, repercuten
proporcionalmente en cada uno de los españoles y en
todas las instancias e instituciones mi pensamiento será
positivo.
Es la
hora de los hechos, no nos podemos quedar con las
palabras que el viento de las urnas se lleva cual papel
de fumar. Es la hora del echar coraje, de los gestos, de
las posturas ejemplares, del pedir sacrificios cuando ya
los primeros los han hecho.
El
pueblo quiere ver otras cosas y conforme está la
situación quiere verlas ya, no es que queramos verlas
todas a la vez, pero algo por el amor de Dios.
Si
están en contra del aborto, deroguen la Ley, no tienen
que esperar al Tribunal Constitucional, si no quieren
subir impuestos busquen debajo de las piedras y ahorren
en gastos que este país no puede pagar, metan mano a las
autonomías, dejen el Senado en algo simbólico, rebajen
sus sueldos y sus prebendas, metan mano con firmeza a
los suculentos sueldos de los dirigentes de las cajas de
ahorro que mantenemos con nuestros impuestos y que
enciman han arruinado, hagan algo de una puñetera vez
y si una vez hecho todo cuando se pueda hay que pedir
sacrificios, pídanlos con la fuerza que da la moral y
sin ningún tipo de tapujos ni de temporalidades, que no
me creo, y ahí me encontraran arrimando el hombro sin
ninguna queja.
Si
nada de esto veo me embargará la mayor de las
desilusiones, desesperanzas y el mayor asco a la clase
política y sobre todo me embargará el pensamiento, el
cual es libre, de que esa clase política está formada
por políticos de mierda.
Pero
insisto en mi deseo de equivocarme para que la ilusión,
la esperanza, la luz, que algunos creímos ver, con la
llegada de la democracia y las libertades a nuestro
país, no se quede en ese pensamiento, al cual me resisto
pero que confieso que cada día estoy más cerca de
claudicar, que se concreta en esa frase lapidaria de
que la política es el “quítate tú para que me ponga yo”.