SITUACIÓN CRÍTICA DE BAILÉN

 

 

                        Todos los bailenenses nos estamos dando cuenta de que nuestra ciudad se muere lentamente, poco a poco, y no parece que haya remedio. Nadie pone remedio. O así lo parece. Yo ando o paseo mucho por mi ciudad, ya saben los lectores de La Esquina del Gazapo que escribo en Bailén al Día, donde aparecen aquellas situaciones que creo hay que arreglar en Bailén. Pues bien, en esos paseos, veo que cada vez más, se van cerrando poco a poco, los comercios de autónomos de Bailén.

                        Siempre se ha dicho que los autónomos y las pequeñas empresas son las que dan trabajo a la gente en España y, por ende, en Bailén. En el pueblo raro es el día que no ves una tienda cerrada que el día anterior estaba abierta. Por una que abra, cuatro se cierran. Vas por la calle Real y la tristeza se apodera de los viandantes. Una calle alegre, vitalista en otros tiempos, es ahora un lugar triste, dónde las tiendas cierran una tras otra. Y no voy a hablar de otros lugares del pueblo, porque ocurre lo mismo. Los vecinos vemos cómo desaparecen las tiendas del barrio. ¡Pero si están cerrando hasta las tiendas de los moros y de los chinos, con los precios tan bajos que tienen!

                        No sé cómo es posible que Bailén tenga casi 3500 parados y aquí no suceda nada. ¿Qué es lo que pasa? ¿Para tanto tiempo da el subsidio de empleo? ¿Tanta economía sumergida hay en Bailén? ¿Tantas “chapuzas” se hacen? ¿Tanta gente puede vivir así? El banco de alimentos de Cáritas está agonizante, debido a la cantidad de gente que va a pedir algo de comida. El comedor social que se dijo, o se oyó por el pueblo que se iba a hacer, no funciona y parece ser que ha quedado en el olvido.

                        Va a ser verdad que somos el pueblo de “los apañaos”, el pueblo en el que, aunque yo tengo poco, me “apaño” y que cada uno aguante su vela, aunque la vela se esté agotando y no quede para ninguno de los dos. Es decir, yo hago “chapuzas”, cobro el paro, vivo como mejor pueda y el empresario que paga impuestos y tiene trabajadores dados de alta, ese, tarde o temprano, cerrará. Lo dicho. La vela se está acabando y todos nos vamos a quemar.

                        La solución a estos problemas no la tengo yo, aunque eso no me exime de responsabilidad. Como se suele decir:”El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento”.  No me sirve decir que la culpa la tienen los bancos, el gobierno, los políticos, los sindicatos, los empresarios; todo el mundo menos yo. Eso es hacer como Pilatos. El decir:”Es que los bancos daban antes el dinero a manos llenas”, no es motivo para que yo, con 1000 € de nómina- es un ejemplo-, me fuera al banco o a la caja y pidiera para una casa de 300000€ y un coche de 40000€. Dirán los lectores que es exagerado, pero piensen un poco, recuerden lo que han hecho sus familiares, amigos o vecinos y me darán la razón. ¿Que la culpa es de los que daban el dinero? Yo creo que no, la culpa es de la persona que sabiendo lo que cobraba y que su trabajo no era fijo, se embargó en esas cantidades y, además, puso como avalista a sus padres. Las consecuencias las estamos viendo ahora con los desahucios y la pérdida de casas, comercios, tiendas, etc. que se pusieron como aval del dinero pedido, muy alegremente, a los bancos, cajas, etc. Éstos, como los usureros, dan dinero si se les pide, pero ya se sabía y se sabe a cambio de qué cosas.

                        Hemos vivido durante muchos años por encima de nuestras posibilidades; todos lo decimos pero pocos han hecho lo contrario. La mayoría se ha guiado por el “canto de sirenas”, al igual que Ulises y se han despeñado. Una desgracia. Y no vale el decir “ya te lo decía yo”. Ahora no vale lamentarse; ahora hay que intentar poner remedio: Cada uno en la medida de lo posible; cada uno aportando algo porque Bailén salga de la tristeza en la que se encuentra sumido. El drama de las familias sin empleo es enorme; así no se puede seguir.

                        En definitiva, la ciudad de Bailén se muere poco a poco. La gente joven tiene que marcharse a trabajar fuera, pues sabe que aquí no encontrará nada. Los mejor preparados encontrarán algo y los menos preparados lucharán por encontrarlo. Entretanto los políticos deben poner manos a la obra para sacar a España de esta quiebra y de esta situación. Los dramas de 3500 parados y sus familias, en Bailén, ya claman al cielo. Es hora de empezar a poner las piedras para que el edificio se levante de nuevo.

 

            Cándido T. Lorite

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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