no sorprendió su ladino objetivo,
ni del autor la falta de gallardía.
No sucedía por primera vez,
que sólo por interés político,
se usaba este medio excéntrico,
con inusitada zafia estupidez.
Las peores fiestas de nuestra vida,
decía el rastrero escribiente,
que sin ni siquiera estar presente,
nos tiraba de forma inmerecida.
Oculto cual alimaña tras el papel,
su malévolo plan trasmitía,
arrastrado buscando amnistía,
reluciendo cual falso oropel.
Ahora otro julio nos ocupa,
otro aniversario se revivió,
con más pena que gloria aconteció,
pero ya nadie hace pupa.
Este verano no hace falta rebuznar,
sus amigos ya disfrutan del poder,
su libertad de expresión a envolver,
hasta que otros vuelvan a gobernar.
Justo un año esperé para ver,
si algo de dignidad le quedaba,
al escritor que la mentira alaba,
y el más sucio interés deja entrever.
Por sus obras los conoceréis,
y para muestra varios botones,
colmados estáis de sus opiniones,
e ingente castigo no merecéis.
Aquí dejo muestra de la afrenta,
para que los interesados leyentes,
comparen aunque a regañadientes,
lo inmoral de su mente truculenta.
http://baileninformativo.blogspot.com/2010/07/las-peores-fiestas-de-nuestra-vida.html
Luis M. Camacho Núñez