POETAS NOVELES
Los poetas noveles estamos –me incluyo, vanidoso- condenados al
ocio, o al menos a escribir por amor al arte.
Sueños no faltan, dirigidos en un 99,9 % a la suerte, visto el
patio.
Entiendo que en la mayoría de los premios que plagan éste país
opten por hacer la ola a autores más o menos consagrados, poetas
que han tenido que recular a este modo efectivo, para algunos
único, de publicar y
arañar unos pocos euros aunque sea a costa de echar una losa
inamovible a los que intentan de ese modo darse a conocer.
Premios que yo llamo a la plica.
Y mientras tanto las editoriales aseguran sus beneficios con los
que no deben fallar, lógico también, ya que en esta enorme
crisis lo único que prima es la subsistencia.
¿Quedan recursos?, bueno, uno puede ser construir un blog entre
millones de blog, y esperar, delegando, aquí sí, 100 % a
la suerte, o publicar en algunas recopilaciones en las que
buscan a cualquier poeta que pague y bien por una hoja en un
libro pésimamente encuadernado y de tirada ínfima aunque nos
juren por escrito lo contrario, o otra, y si nos quita el sueño,
es auto publicarse, o sea, auto darse a conocer, auto
divulgarse, auto para acá y auto para allá para intentar vender
la burra.
Malos tiempos, malos vientos, nulos horizontes, para la poesía
novel, y para casi todo.
Juan Risueño Lorente