Nueva Normativa Militar
Veíamos el otro
día con gran despliegue audiovisual el anuncio del "soldado del futuro". Con
visores ópticos diurnos y nocturnos, tecnologías de infrarrojos, vestimenta
ignífuga, antibala, térmica, ligera y con capacidad para integrar los equipos de
comunicación más avanzados, ese supuesto soldado español del futuro parecía más
sacado de una película de ciencia ficción que de los cuarteles hispanos. Eso sí,
considerando la pasta gansa que debe de costar el equipamiento, el soldado
español del futuro nos va a salir por un ojo de la cara.
Contrasta
tanto futuro con la polémica suscitada la semana pasada por la presencia
tradicional de los cadetes de la Academia de Infantería de Toledo en la
procesión del Corpus. Con el nuevo Reglamento de Honores Militares, se pretende
espantar los fantasmas de los anacronismos aduciendo que los militares ya no
presentan armas al "Santísimo Sacramento" al son del himno nacional, sino que
solo adoptan la posición de firmes. Es decir, que, andándose por las ramas y la
hojarasca, olvidan preguntarse qué pintan las Fuerzas Armadas de un país
aconfesional en una procesión religiosa. Más aún (dado que el antedicho nuevo
Reglamento de Honores militares incluye también a la Benemérita), de qué van en
el año 2010, iniciando la procesión, un piquete de la Guardia Civil a caballo y
en traje de gala, la banda de gala de la Guardia Civil, o los timbaleros
municipales. ¿Acaso no constituyen todos (ejército, ayuntamiento, benemérita)
sendas instituciones públicas del Estado?.
Aducen
igualmente como signo de modernidad que el himno nacional es interpretado ahora
por la banda municipal y no por la militar, como antaño. Es decir, guardando las
apariencias, se descarga sobre el municipio toledano el hecho de mezclar el
himno de una nación con una procesión católica que celebra la transubstanciación
del pan y del vino (sin enterarse de lo que sobre la sustancia escribieron, por
ejemplo, Hume o Kant).
Y lo presentan a la ciudadanía como compatible con sus soldados del futuro. En
otras palabras, invitan a creer que la sustancia aconfesional permanece
aconfesional, a pesar de que los accidentes (lo que se ve, se oye y se toca)
muestran lo contrario. En fin, que, entre otros muchos, tras la Cofradía
Internacional de Investigadores, los pajecillos, las autoridades eclesiásticas,
civiles y militares y la Universidad de Castilla-La Mancha, cierra el desfile,
con bandera y Compañía de Honores, la Academia de Infantería, donde se forman
los futuros mandos del soldado del futuro.
De bastante poco
ha servido el nuevo Reglamento de Honores Militares a la ministra Chacón,
pues el socialista Presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha, José
María Barreda, o el alcalde de Toledo, el también socialista Emiliano
García-Page han presionado lo
suficiente para que la procesión del Corpus trascurriera por los cauces
tradicionales. Lo cierto es que las tortas se las ha llevado la ministra (con
tales amigos no necesita enemigos). En su descargo, en la Disposición adicional
Cuarta del Reglamento se afirma que en la participación castrense en
celebraciones de carácter religioso "se respetará el ejercicio del derecho a la
libertad religiosa y, en consecuencia, la asistencia y participación en los
actos tendrá carácter voluntario". Es decir, tal como están las cosas, al menos
bienvenida sea esa cataplasma, con tal de que se aplique.
Sin embargo,
queda aún un largo trecho que recorrer en el seno de las Fuerzas Armadas para
llegar a cumplir el principio constitucional de la aconfesionalidad de las
instituciones del Estado. En plena época de recortes y de paliar el déficit, el
Gobierno socialista podría cuestionar los 30 millones de euros destinados al
sueldo de capellanes castrenses católicos, o la existencia de un Arzobispado
castrense con seis Vicarías Episcopales, de una Iglesia Catedral de las Fuerzas
Armadas en Madrid, de un Seminario Castrense y un buen número de asociaciones y
hermandades católicas castrenses, todo ello a cargo de los Presupuestos
Generales del Estado para Defensa.
A fin de
atenuar el papel hegemónico de la iglesia católica dentro de las Fuerzas
Armadas, el Gobierno de Rodríguez
Zapatero opta, de hecho, en lugar de
la aconfesionalidad, por la pluriconfesionalidad (capellanes castrenses,
servicios, infraestructuras y partidas presupuestarias destinadas a la Comisión
Islámica de España, la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España
y a la Federación de Comunidades Israelitas de España (mediante sendos Acuerdos
y Leyes oficiales).
Las Fuerzas
Armadas, al igual que la Guardia Civil, y demás Cuerpos y Fuerzas de Seguridad,
son una institución dentro de la estructura del Estado, por lo que su estructura
y sus actuaciones han de tener un carácter laico. Difícilmente pueden garantizar
la defensa del ordenamiento constitucional que marca el artículo 8.1 de la
Constitución, si a la vez y en su propio seno incumplen otro artículo
constitucional (el 16.3 que prescribe que "ninguna confesión tendrá carácter
estatal") con la realización de actos religiosos o la participación activa en
los mismos.
Espero y deseo
que este año en los diferentes actos cívico-militares que
se vienen desarrollando en Bailén durante sus Fiestas Conmemorativas de la
Batalla de Bailén, se aplique la nueva
ley y de una vez el personal sepa que Las
Fuerzas Armadas son una institución del Estado, por lo que sus actuaciones han
de tener un carácter laico.
Felices Fiestas
!!!