¿NO TENEMOS REMEDIO?
Viajo mucho, a través de
España, sobre todo; en todas partes, en el 90% de
las ciudades, pueblos, villas, aldeas, por los que
he andado, viendo y disfrutando de sus paisajes, de
sus gentes, de sus monumentos, de su gastronomía he
visto siempre una cosa que me ha llamado siempre la
atención: LIMPIEZA.
Cuando he llegado a mi
ciudad, la Muy Noble y Leal, me he encontrado un
espectáculo lamentable: SUCIEDAD. No entiendo, no he
entendido ni entenderé el motivo por el cual los
habitantes de esta ciudad, Bailén, somos tan sucios,
tan incívicos, tan dejados de la limpieza. Paseo,
ahora que han terminado las fiestas del CCIII
Aniversario de la Batalla de Bailén, por las calles,
plazas y paseos y no encuentro más que suciedad por
todos lados. Las aceras, calzadas, todo está lleno
de papeles y, últimamente, de grandes manchas que se
han enseñoreado de todos los lugares. Parece que
ahora nos ha dado por tirar líquidos en cualquier
lugar y la consecuencia son las enormes manchas que
se hallan en todos los lugares de Bailén. A eso, le
añaden las manchas de los chicles, por todos sitios
y en los más insospechados y la ciudad parece un
estercolero.
Me duele tener que decirlo
pero cada vez es peor. Los padres, los hijos, las
personas mayores, todos, sin excepción, comemos
cosas; pero la mayoría de las personas, en este
pueblo, las tiran al suelo. Están sentados en el
paseo, en las Palmeras, en cualquier lugar, comen
pipas, al suelo; comen chuches, al suelo los
papeles; comen polos, al suelo los embalajes y los
palos; comen chicles, al suelo los envoltorios y los
chicles; comen “gusanitos” o cosas parecidos, al
suelo los envoltorios y los “gusanitos” que se han
caído, también; se encuentran corcho blanco, allá
que van los niños o niñas, los trozos pequeños y
ante las miradas de papás y mamás, al suelo, sin
ningún impedimento.
En este pueblo se tira todo
al suelo. Sálvese el que pueda. Pero a esto hay que
ponerle remedio, porque como decía al principio,
cuando viajo fuera de mi ciudad, siento ENVIDIA de
la limpieza que existe en todos, o casi todos los
lugares que visito. Y supongo que en todos los
lugares y sitios la gente come pipas, chuches,
polos, y no lo tiran al suelo.¿Porqué? ¿Acaso son
más educados y civilizados que nosotros? Tendré que
terminar pensando que es cierto y que, sí, es la
respuesta a la pregunta.
¿El remedio? En las escuelas
sé, porque he sido maestro, se inculca a los alumnos
el hábito de la limpieza; sin embargo en cuanto
salen a la calle se les olvida ese hábito que sí
tienen en la escuela.¿Cuál es el motivo? No lo sé,
aunque lo supongo y los lectores que estén leyendo
esto lo saben: Yo no lo voy a decir para no que
nadie se sienta aludido. Todos tenemos que poner de
nuestra parte para que Bailén sea una ciudad limpia;
donde se pueda pasear sin tener que apartar a
patadas los papeles, las bolsas, ni quitarse de los
zapatos los chicles que se quedan pegados. Y no
hablo de los perros. De eso ya lo hice en otro
momento. Pero seguimos igual o peor.
Un bando de limpieza por
parte de la alcaldía, pienso que serviría para algo.
Eso sí acompañado de sanciones ejemplares para todos
aquellos que fueran pillados tirando algo al suelo.
A las personas nos duele el bolsillo y si de esa
manera conseguimos que Bailén empiece a ser una
ciudad limpia, pues adelante, sanciones a quien
incumpla el bando de limpieza.
Al principio nos costará,
pero poco a poco llegaremos a ser lo que todos
queremos; ser un pueblo donde se pueda pasear sin
tener que mirar al suelo para no pisar ciertas
cosas, ni dar patadas para quitarse de en medio
papeles, bolsas, etc. Entre todos lo podemos
conseguir, pero hay que poner manos a la obra.
Cándido T. Lorite