MUCHAS NOTICIAS SOBRE LA ENSEÑANZA
Menos mal que no soy un rey y,
en consecuencia, no me caigo de ningún trono. La
monarquía me libre de semejante cosa; ser rey. De nada
ni de nadie. Eso sí, siempre que escribo, debajo va MI
NOMBRE Y APELLIDO, al menos el primero, por ser persona
conocida y el o los que me leen saben quién soy. Eso de
anónimo siempre me ha parecido malo para una persona. Mi
amigo Antonio Osuna, que en paz descanse, y del que me
acuerdo todos los días y cada vez que veo un artículo
con la palabra anónimo debajo, como firma. Él decía que
las personas tienen que firmar si quieren ser
consideradas como tales y no como algo raro, como algo
que no existe, anónimo. Por eso, el anónimo no debe ser
nunca contestado y, por supuesto, en honor a mi amigo
Antonio, éste que escribe tampoco lo hará ahora.
Yo voy a seguir con lo mío, que
es escribir de vez en cuando o cuando me apetezca, le
guste a unos y le disguste a otros. Estaría bueno que la
gente sólo escribiera cuando contenta a todos. No habría
nada escrito pues siempre hay alguien que no está de
acuerdo con lo que dices. En consecuencia, como aquel
humorista que se murió, digo:”Yo sigo”.
Aquí va mi siguiente panfleto o
artículo sobre la enseñanza. Al que le guste bien y al
que no, pues ya se sabe,”nunca llueve a gusto de todos”.
Hace ya cuatro años que me
jubilé como maestro. Trabajé durante muchos años en la
enseñanza y tuve de todo, buenos, malos, regulares,
tristes, alegres, días de trabajo. Hice huelgas, trabajé
a destajo, FUERA DEL HORARIO LECTIVO, durante mucho
tiempo arreglando cosas que no me pertenecían, hice
jardines, posters, indicadores, planté árboles, fui
pedagogo, psicólogo, educador, maestro, docente, amigo,
profesor de guardería, tuve más de 40 alumnos en la
clase, jornada partida, sueldo bajo, compañeros de todas
las clases e ideologías. Como leen los lectores, tuve de
todo y para todos. Pero lo que siempre quise ser,
maestro, lo fui.
Ejercí de maestro, no de amigo,
ni de colega, ni de padre, ni de madre, ni de confesor.
Hice de maestro que es eso y muchas más cosas. Aunque
las oposiciones las saqué en la especialidad de
Matemáticas y Ciencias Naturales.
Hoy día parece que eso de ser
maestro es una falta de educación, no se lleva; parece
que aquello que se decía: “pasas más hambre que un
maestro de escuela” ha pasado a la historia y por eso,
la gente nos mira como a unos privilegiados. El respeto
al maestro ha desaparecido; parece ser que cualquier
mindundi puede ser maestro, decir lo que se le
antoje y quedarse tan tranquilo. Todos opinan acerca de
cómo ha de ser la enseñanza. Todos tienen la panacea
para que esto tire hacia delante. Todos saben de
enseñanza. Es como si los maestros que saben de
panadería, de electricidad, de carpintería, de
administrativo, de cualquier cosa, hasta de los que no
saben nada les dijera a cada uno de los trabajadores
cómo tiene que hacer su trabajo ¿Qué pasaría si los
maestros hicieran Asociaciones para decirle a cualquier
trabajador o gremio cómo tiene que hacer su trabajo? No
me lo digan que ya sé la respuesta y ustedes, lectores,
también. Y suena muy mal.
Cuando yo aprobé las oposiciones
había mucha gente preparándolas. Mucha gente estudiando
muchas horas que, al igual que yo, trabajaba en la
escuela, y las preparaba, a base de horas de estudio.
Eso se terminó hace tiempo. Hoy para aprobar las
oposiciones has de ser primero interino y luego ya
veremos. Porque si no tienes suficiente puntuación – los
hay que han sacado un 10 y no han aprobado-, como
interino, no apruebas. Y ahí está el problema. Los
interinos. Son los últimos en acceder a un puesto de
trabajo en la enseñanza y los primeros en ser despedidos
pues no tienen plaza asegurada. Los que ya la tienen
dicen aquello de:”que estudien y se las saquen que ya es
hora”.
Con los interinos hemos topado.
Ha topado la Comunidad de Madrid, la de Galicia y la de
todas aquellas comunidades dónde gobierne el PP y haya
habido recortes de profesores.¿Y por qué ha habido
recortes? Sencillo, muy sencillo. En esas comunidades y
en otras más, los gobiernos socialistas han dejado las
cuentas hechas unos “zorros”. No lo digo yo, lo dicen
todos los partidos, de todas las comunidades, de todos
los sitios y, sobre todo, lo sabe y lo dice la gente
normal y corriente. Se ha gastado lo que se tenía y lo
que no se tenía, sobre todo, esto último. Una
desfachatez. Y ahora, los que han dejado las comunidades
en la ruina más asombrosa, se echan a la calle a pedir
que no haya recortes. Madre mía, lo que hay que ver y
leer. Decía que con los interinos hemos topado. La
mayoría, por no decir todos los despedidos, interinos.
Tengo yo un amigo, que aprobó las oposiciones hace dos
años, de 45 años de edad. Decía que no era necesario que
aprobara las oposiciones si era el primero para pedir en
la provincia de Jaén, en su especialidad. Si las
aprobaba se tendría que marchar. Cuando le vio las
orejas al lobo se las preparó y ahí esta, con su plaza y
lejos de los demás interinos. Ya no se acuerda de ellos.
Llevan muchos años siendo interinos y no han tenido
prisa, aunque si han tenido muchas oportunidades para
sacar las oposiciones (se han hecho oposiciones sólo y
exclusivamente para ellos) y, si no la han sacado habrá
sido porque no han podido, no han querido o no han
dedicado el tiempo suficiente para hacerlo. Ese no fue
mi problema ni el de todos aquellos que sacaron sus
oposiciones en su momento. Ese es el problema que tienen
ahora. Llega la hora de los recortes y ¿hay que recortar
en ellos? Siempre se recorta en el que no es funcionario
de oposición.
¿Han de trabajar más horas los
titulares? Yo trabajé de maestro, 25 horas lectivas de
clase, con 40 alumnos en muchos años, y como profesor
de secundaria, 20 ó 21 horas con 30 alumnos. Hice
guardias de clase y de recreo, realicé actividades
extraescolares (las famosas excursiones de final de
curso, más de 20 años), dí mis clases, hice mis
tutorías, fui con mis alumnos a casi todos los lugares,
participé en todas las actividades que se me indicaron
por parte de la dirección; en definitiva, trabajé y me
quejé cuando lo consideré oportuno. Hice huelgas que no
sirvieron para nada, bueno sí para perder el dinero de
esos días, aunque la gente creía que a los maestros no
nos descontaban nada los días de huelga. ¡Qué graciosa
es la gente!
En definitiva y, casi para
terminar, diré que la enseñanza es un problema de todos,
pero no todos pueden dar soluciones. Las soluciones las
dan los que entienden de esto, que son los que dan las
clases; ni siquiera los que están detrás de los
sillones, liberados sindicales, sindicatos, técnicos,
directores generales, secretarios o subsecretarios, me
da igual. La enseñanza la arreglarán los que están día a
día en las aulas, con los alumnos, trabajando codo con
codo con ellos. Nadie más. Los demás que aporten ideas,
pero nada más.
Sé que este artículo le va
doler a muchos interinos, pero ellos saben que es cierto
lo que estoy diciendo y ya se sabe, la verdad duele. Se
presentan a las oposiciones y se levantan de ellas,
porque es un requisito que tienen que hacer para seguir
con plaza al año escolar siguiente. Eso es lo que la
mayoría de ellos hacen. Otros, los menos, o los más, es
igual, aprueban las oposiciones y entran como profesores
titulares en sus plazas. A éstos últimos se les olvidan
después todas las luchas de los interinos, porque ya
tienen su plaza segura, merced a la oposición ganada.
Y ahora, después de este
artículo, vendrán muchos a decirme muchas cosas, pero
para mí es cierto todo lo que he escrito. Otros habrá
que piensen lo contrario; allá ellos.
Cándido T. Lorite