Esta sección de opiniones de esta revista digital que un
día se nos ocurrió crear hace ya mas de siete años no tiene
por que ser solamente un foro de quejas o sesudas
reflexiones. Creo que es saludable relatar escenas de
nuestra vida cotidiana, de la cola del medico , de las
comuniones de los niños de este año y el precio de los
cubiertos en los hoteles del entorno o de anécdotas que
diariamente nos acontecen. También tienen su interés al
tiempo que podrían servir para conocernos mejor,
reírnos de nosotros mismos y enfocar la realidad de manera
mas distendida.
Por ejemplo a mi, si me quedaba algo por ver en esta
extraña primavera, era a un manchego ilustre afincado en
Bailén tomando caracoles con cuchillo y tenedor. Si, digo
bien; son muchas cosas raras las que se ven últimamente por
estos pagos. Digo yo que será por la cercanía de las
elecciones municipales. Ver a los candidatos de todos los
signos posando en las fotos ya sea con fondo
de un mercadillo, de una procesión o de un desfile de
modelos, ya no nos produce extrañeza alguna.
Cosas mas raras veremos de aquí al 22 de Mayo. Al tiempo.
Pero volviendo a nuestro tema inicial, ver a un tipo
comiendo caracoles con cuchillo y tenedor en la enjundiosa e
histórica terraza del Cojo a pleno sol , a eso
de las dos de la tarde, en uno de estos días
calurosos de esta dislocada estación de las flores, siempre
llama la atención incluso del mas indiferente
paseante. Así fue. El manchego en cuestión, un modesto
locutor de provincias como a el le gusta calificarse,
también conocido como Teo Martínez no dudó un momento en
arremeter contra los sabrosos gasterópodos
armado de cuchillo y tenedor que el socarrón de Saavedra
Junior le había puesto con la saludable intención de
disfrutar de un rato de cachondeo a costa del despistado
paisano de Don Quijote. Tras unos momentos jocosos y
distendidos llenos de bromas y chascarrillos de la
concurrencia, el manchego dio buena cuenta de la taza de
caracoles con su caldo en su justo picante y
sabor a "yerbabuena" y cáscara de naranja.
Ahora no sabemos quien fue el burlador y quien el
burlado. Mi amigo y compañero Teo, esgrimió elegantemente
los cubiertos y nos impartió una lección de buenas maneras y
buen uso de estos utensilios aun con los alimentos mas
rebeldes. Mientras tanto mi amigo Saavedra Junior ya
esta maquinando otra broma para gastársela en cuanto caiga a
pelo.
Lo que hay que ver,