LA PALABRA INDIGENTE
La palabra ha perdido frescura y continuidad.
Parca en palabras la palabra ha quedado sintetizada a lo
imprescindible, a echarle cuentas como en un viejo
telegrama.
Cuesta tiempo y trabajo hablar y no tenemos tiempo ni ganas.
Hay un esfuerzo justo, medido, en el que bulle todo lo que
hay que decir, socialmente, con amigabilidad de antaño,
momentos de abrirse y saltarse silencios a la torera,
momentos que todo ser humano necesita antes de volver a
cerrarse en banda, o de recurrir al mundo de moda del sms,
mundo donde escribir: "en bka crrad n ntran mosks" o "stoy +
cntent" entre otras burradas, o mundo virtual, facebook,
tuenti, foros, blogs, donde hablar de todo y de todos, con
todos, de todo lo que nos escuece dentro y hasta por las
orejas.
Moderna palabra ésta de hablar a solas.
Modernos amigos éstos de mandarse sms estando a dos metros,
o de los que, aún teniendo una profunda afinidad,
compenetración, más
quizá que cara a cara, nunca hayamos visto y tal vez no
veamos nunca.
Moderna, paciente y selecta compañía.
Moderna palabra sin palabras.
Moderna amistad que enciende o apaga un clic.
Juan Risueño Lorente