La indignidad de la izquierda
Una sonrisa se dibuja
en mi boca, cada vez que recuerdo como mi amigo Amate,
siempre que tengo que empezar algo me dice “gordo
calienta que vas a salir” como si de un jugador de élite
se tratara. Pues bien, este es el trámite en el que
estamos.
La indigna izquierda
está calentando motores para el “pos-20-N”. Venimos
atravesando la peor crisis recordada en España gracias
al desastroso Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero,
por cierto, tanta paz lleve como deje. Durante estos
siete años, se han acometido los peores recortes
sociales de la historia de España; recorte de pensiones,
han eliminado los 400€ del IRPF, han suprimido el
cheque-bebe, han subido la jubilación a 67 años y han
ampliado la base de cotización a 25 años. El paro bate
record todos los días, la situación de nuestros jóvenes
es paupérrima con un 45% de paro, viviendo con sus
padres hasta los treinta y tantos y sin la confianza de
las entidades bancarias para darle una hipoteca.
Durante este
apocalipsis hispano, los sindicatos de izquierda y los
“requeté-progres” apenas si han exclamado un nimio
vocerío. Tan sólo un ensayo de Huelga General convocada
con varios meses de adelanto, pero que curioso, una vez
aprobada la jubilación a los 67 años. Es la única huelga
del mundo, que en vez de emplazarse antes del hecho
reclamado para presionar, se hace a posteriori. En este
lustro y medio, a C.C.O.O y U.G.T. se le ha triplicado
las subvenciones, se les ha llenado la boca de dinero
para que permanezcan callados, humillados, vejados como
los derechos de los trabajadores a los que dicen
defender.
A este ignominioso
silencio se le unió el famoso movimiento 15M. Al
principio, esta corriente involucró a gente de todo
tipo, sin ideología política, sin rango de edad ni
condición social. Pero todo esto se diluyó dejando a la
vista la esencia del mismo y la realidad de su
pensamiento único de extrema izquierda. Democracia Real
Ya, no les bastaban los 22.971.350 votantes de las
Elecciones Municipales del 2011, sólo ellos tienen
legitimidad para imponer sus ideales por las buenas o
por las malas, señas de identidad de la izquierda.
Todo este
calentamiento sólo es para una cosa, para reventar la
calle cuando gobierne el Pp. Les da igual los derechos
de sus afiliados, son serviles al poder, sólo “odian” a
la derecha y hay que expulsarla del entramado político
español. Lo peor de todo, es que este Gobierno ha
inflado de dinero público a estos desestabilizadores del
sistema a sabiendas de su fin, o ha permitido sus
“impúdicas acampadas” haciendo clara dejación de su
responsabilidad.
La prueba de todo
esto es visible. Ya vimos como hicieron una huelga
salvaje en el Metro de Madrid gritando “vamos a reventar
Madrid” y sin cumplir los servicios mínimos. Pero lo de
ahora es peor, hay varias Comunidades Autónomas que han
decido que el profesorado dedique 20 horas semanales a
dar clase en vez de 18. La ley pactada marca el límite
en 21 horas lectivas y se descuelgan con manifestaciones
y huelgas en Galicia, Valencia o Madrid (condición sine
qua non que mande el Pp), por que dichos Gobierno crean
un calendario escolar acorde a la ley. No movieron un
dedo con los recortes a los jubilados, no se inmutaron
con la subida constante de la luz o combustibles, ni un
ademan con la manipulación de la Justicia, y ni un mal
gesto mientras se destruía el tejido empresarial
Español. Pero si el Pp pide dedicar las horas pactadas
según convenio con estos mismos sindicatos, por la
necesidad de recomponer lo que esta misma izquierda ha
descompuesto hay que reventar la calle.
Seguid así, seguid
siendo indignos. No tenéis bastante con haber hundido a
miles de familias en este país por vuestra
incompetencia, sino que además vuestra maldad, trata de
impedir que otros puedan reflotarlas. Dejad paso a otros
políticos más serios, con otras ideas, con otra
inquietud, con políticas de vida en vez de las del
aborto o la muerte digna, con políticas económicas para
la clase media-baja en vez hacerla para grandes grupos
de Tv afines o empresas eléctricas. Con estrategias que
unan en vez de separar como la Ley de Memoria Histórica.
Pero sobre todo, y si les queda algo de decencia, dejen
a un lado el odio, la envidia, la maldad y el
sectarismo, sólo apartando todo este rencor de delante
podrán ver con claridad la realidad, y podrán ayudar
mucho más a trabajadores, funcionarios, jubilados y
resto de españolitos de a pie.
Luis M. Camacho Núñez