La
industria
de
Jaén,
de
capa
caída
a
causa
del
'ladrillazo'
El
paro
repunta
un
20%
en
Bailén
y
Mancha
Real,
centros
productivos
de
la
cerámica
y el
mueble
Y lo
peor
está
por
venir:
la
crisis
todavía
no
ha
tocado
fondo
18.06.08
-
JORGE
PASTOR-IDEAL
|
Superado
el
debate
semántico
sobre
la
crisis,
ahora
llega
el
momento
de
hablar
de
plazos
y
consecuencias.
Respecto
a lo
primero,
los
especialistas
ya
han
advertido
que
esto
va
para
largo.
Habrá
que
esperar
hasta
2010
para
ver
la
luz
al
final
del
túnel.
Respecto
a lo
segundo,
todos
los
días
se
conoce
algún
dato
que
evidencia
la
gravedad
de
una
coyuntura
que
amenaza
con
dilapidar
en
dos
años
una
década
de
bonanza.
En
el
caso
de
Jaén,
los
efectos
del
batacazo
económico
van
más
allá.
Los
palos
llegan
por
la
izquierda
y
por
la
derecha.
Por
la
izquierda,
por
la
bajada
de
los
indicadores
de
consumo,
el
endeudamiento
inherente
a la
escalada
del
euríbor,
la
inflación
descontrolada,
etcétera,
etcétera,
etcétera.
Y
por
la
derecha,
por
la
caída
de
la
construcción,
que
afecta
de
lleno
a la
obra
residencial,
y
que
también
está
causando
importantes
daños
colaterales
en
dos
ramos
intrínsecamente
relacionados
con
la
propia
edificación:
el
de
la
cerámica
estructural,
con
un
centro
de
primer
orden
en
Bailén,
y
del
mueble,
con
88
factorías
en
Marcha
Real.
Así
que
la
mejor
manera
de
evaluar
la
situación
es
analizando
qué
está
pasando
en
estas
dos
localidades.
Tomaremos
como
base
de
estudio
la
evolución
del
desempleo,
sin
lugar
a
dudas
el
índice
más
seguro
para
valorar
si
la
actividad
productiva
baja
o
sube.
Empecemos
por
Bailén.
En
el
último
año
el
paro
ha
crecido
nada
más
y
nada
menos
que
un
18,2
por
ciento,
el
doble
que
en
el
resto
de
Jaén
(9,7
por
ciento).
En
estos
momentos
las
oficinas
del
Servicio
Público
Estatal
de
Empleo
(SPEE)
registran
un
total
de
1.241
inscripciones,
frente
a
las
1.046
que
había
en
mayo
de
2007.
Si
nos
centramos
exclusivamente
en
la
'industria',
donde
se
engloba
la
fabricación
de
ladrillos
y
tejas,
el
número
de
demandantes
en
el
SPEE
ha
crecido
un
40,6
por
ciento,
frente
a un
incremento
promedio
del
4,6
por
ciento
en
todo
el
ámbito
provincial.
Hagamos
ahora
la
misma
operación
en
Mancha
Real.
La
cifra
de
desocupados
repunta
un
22,3
por
ciento,
frente
al
referido
9,7
por
ciento
de
Jaén
(bastante
más
del
doble).
Si
ponemos
también
el
punto
de
mira
en
el
sector
secundario,
en
el
que
se
encuadra
la
'madera',
apreciamos
igualmente
un
fortísimo
alza
del
71
por
ciento,
frente
al
citado
4,6
por
ciento
general.
Giro
de
360
grados
Lo
que
está
está
claro
que
si
se
hacen
menos
viviendas
se
necesita
menos
adobe
y
también
se
instalan
menos
cocinas.
La
fotografía
dinámica
evidencia
un
giro
de
360
grados
respecto
al
panorama
que
había
a
principios
de
2007,
cuando
el 'boom'
comenzaba
a
decaer.
Y lo
más
preocupante
es
que
las
cosas
todavía
deben
empeorar.
La
media
de
casas
comenzadas
en
2007
y
2006
fue
de
8.362.
Pues
bien,
según
los
pronósticos
más
optimistas,
a lo
largo
de
2008
se
iniciarán
4.700
(un
50
por
ciento
menos).
Los
augurios
más
catastrofistas
son
más
inquietantes;
hablan
de
2.100,
lo
que
supondría
una
disminución
del
130
por
ciento
en
magnitudes
relativas.
La
pregunta
es
¿qué
pasará
entonces
con
Bailén
o
Mancha
Real?
El
secretario
de
UGT
en
Andalucía,
Manuel
Pastrana,
admite
que
la
situación
de
las
empresas
ha
cambiado,
pero
agrega
que
no
es
de
recibo
que
en
«épocas
de
crecimiento
los
patronos
no
renunciarán
a la
privatización
de
los
beneficios,
y
que
sin
embargo
sí
se
socialicen
las
pérdidas
en
momentos
de
crisis
como
los
que
vivimos».
«La
primera
regla
no
es
que
los
trabajadores
sean
despedidos
automáticamente»,
señala.
También
indica
que
el
Pacto
por
la
Vivienda
en
Andalucía,
rubricado
en
2007
por
administración
y
agentes
sociales,
está
pensado
precisamente
para
insuflar
aire
fresco
a
los
que
peor
lo
están
pasando
en
estos
instantes,
entre
los
que
se
encuentran
los
industriales
de
Bailén
y
Mancha
Real.
El
secretario
del
Sindicato
Provincial
de
Construcción
y
Madera
de
CC
OO,
Carlos
Illana,
afirma
que
los
problemas
de
Bailén
ya
empezaron
con
el
Plan
de
Calidad
del
Aire,
«lo
que
significó
el
cierre
de
unas
15
alfarerías,
en
la
mayor
parte
de
los
casos
sociedades
de
carácter
familiar».
«A
esto
hay
que
unir
ahora
el
parón
inmobiliario
y el
hecho
de
que
haya
fábricas
que
no
hayan
diversificado
y
que
no
den
salida
a su
producción»,
asevera.
Por
ahora,
según
Illana,
sólo
se
ha
presentado
un
Expediente
de
Regulación
de
Empleo
(ERE),
aunque
de
carácter
temporal
y
vinculado
a un
cambio
de
instalaciones.
Otra
cosa
distinta,
y
que
sí
está
sucediendo,
es
que
la
menor
necesidad
de
mano
de
obra
se
combata
con
la
no
renovación
de
contratos
temporales,
como
los
que
se
firman
por
obras
y
servicios
determinados
o
por
acumulación
de
tareas.