JUBILADO POCO ACERTADO

No deja de ser curioso que alguien que habitualmente aparece por este tipo de plataformas virtuales y prensa escrita de nuestra localidad valorando los más diversos temas en un claro ejercicio de su libertad de expresión, califique de entrada en cacharrería un escrito en el que meramente se plasman datos contrastados de la situación del sistema educativo de la Comunidad de Madrid permitiéndose, de forma descarada, realizar valoraciones de índole personal en una clara y desagradable intención de desvirtuar el contenido del escrito que hace unos días trasladé a Bailendigital.com para su difusión.

He de reconocer que tras leerlo detenidamente, pues no me resulta incómodo atender estos ejercicios de expresión de los diferentes usuarios de esta web, me asaltan dos sensaciones. En primer lugar, la incredulidad de que una persona que ha ejercido durante tanto tiempo, como bien indica, una labor docente, no intente esforzarse en valorar las dificultades por las que discurre la enseñanza pública desviando el tema hacia una discusión política que en ningún caso se plantea en mi primera disertación. Por otro lado, me parece lamentable que sea capaz de dignarse a “exigir” un manifiesto explícito de mi curriculum personal y profesional como paso previo a la exposición de mis pareceres.

Al mismo tiempo, no comprendo como puede resultarle tedioso un artículo que en función de su respuesta demuestra no haber mostrado el mínimo interés en leer (¡qué osado hablar sin saber o sin querer saber, Cándido!), pues toda esa artillería de dudas sobre mi persona y las insidias que muestra hacia la autoría del artículo estarían completamente solventadas si leyera únicamente el primer párrafo. Le explico, aunque no le detallaré donde inicié hace más de 10 años mis primeros pasos como maestra, que soy Funcionaria de Carrera del Cuerpo Docente de la Comunidad de Madrid y, de paso, no soy parte de sindicato o partido político alguno.

Comete un craso error, o varios, cuando acusa al contenido del artículo de constituir un panfleto de corte sindicalista. Me permito solucionar su desconocimiento. El texto divulgado ha sido redactado, como igualmente se citaba pero usted tampoco parece haber leído, por los Profesores de la Enseñanza Pública de la Comunidad de Madrid que han creado plataformas en cada uno de los centros educativos para coordinar los trabajos encaminados a no permitir que pueda mercadearse con algo tan importante como la ESCUELA PÚBLICA. Y puedo asegurarle que, como usted bien sabrá por sus años de experiencia, no todo profesor es necesariamente partícipe o cómplice de la actividad sindical. Sin embargo, si en esta ocasión los sindicatos colaboran en la labor de difusión de semejante barbarie contra la educación de todos no creo que usted pueda sentirse dolido.

Por supuesto no entraré a valorar sus parrafadas sobre la educación de los hijos de determinados responsables sindicales o políticos, pues entiendo que esa materia es más propia de prensa rosa que de personas serias preocupadas por el futuro de sus menores. Ciertamente discrepo con usted en que sea un dato “muy interesante”.

En lo que sí estamos de acuerdo es en que su artículo no es pesado. Quien tenga memoria recordará otros mucho más infumables. De lo que sí adolece es del más mínimo de los respetos, no tanto por sus insinuaciones hacia mí, sino porque esas insinuaciones desvían la atención del verdadero problema.

No sabría decir si el problema es que usted no comparte la opinión de la generalidad de los docentes madrileños o si simplemente prefiere arrimar el ascua a su sardina para poder concluir su escrito de su forma más habitual, que no es otra que despotricar contra los 30 años de gobierno del PSOE en nuestra Comunidad. En el segundo de los casos, siento decirle que no ha encontrado al interlocutor apropiado, pues existen servicios en nuestro país que van más allá del color del político de turno.

No pretendo darle lecciones de nada. Las lecciones las imparto donde debo y donde mejor sé: el aula de una ESCUELA PÚBLICA. Pero tampoco admito que se me den por razón de antigüedad o rango sino con datos y con el preciso conocimiento de la situación; puedo asegurarle que la cercanía al problema me sitúa en una privilegiada situación para permitirme valorarla. Creo que a usted no.

Y como no quiero darle clases, simplemente yo seguiré “batallando” (anímese, a usted le gustan las batallas) por la ESCUELA PÚBLICA. Por supuesto, haga con su tiempo lo que quiera, critique los artículos que quiera, pero es mucho más gratificante luchar por un ideal que alzar a la categoría de protagonista a un excremento de paloma.

En esa lucha estamos y en esa lucha seguimos. Y por ello no seré yo quien siga entreteniéndole en sus días de jubilado.

Manoli Cobo Molina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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