JORNADAS MUNDIALES DE LA JUVENTUD
Comenzar este
artículo indicando que, como todos los que leen mis
artículos de Opinión en bailendigital.com, soy un
agnóstico convencido. Además también soy laico, no
anticlerical. El laicismo no tiene nada que ver con lo
que significa ser un anticlerical. Lo digo porque estoy
viendo y leyendo estos días las noticias procedentes de
Madrid acerca de las JMJ. Se han reunido un millón de
jóvenes procedentes de 193 países diferentes del mundo
entero. Y se han encontrado con 2000 anticlericales que
piensan que son el ombligo del mundo; que tienen la
potestad de decidir quién anda por una calle y quién
circula por una plaza, porque así lo ha querido un
gobierno cada día más anticlerical, como ellos.
Sé, que la
inmensa mayoría de los jóvenes procedentes de los 193
países que se encuentran en Madrid han estado trabajando
durante dos años para poder estar unos días en Madrid,
en las JMJ. Se han pagado su viaje, su estancia y su
derecho a estar aquí. Cada uno, además, ha pagado 210
euros de media, por inscripción. El gobierno de Madrid
les ha dejado polideportivos, colegios, albergues y
muchos madrileños han acogido a cientos de jóvenes en
sus casas. Han pagado religiosamente, como decimos en
España, su estancia. AL ESTADO NO LE COSTADO NI UN EURO.
Se han dicho
muchas falacias acerca de estas JMJ. Pero la principal,
en la que más ínfulas han puesto los anticlericales, ha
sido la financiación. El 70% lo han puesto los jóvenes y
el 30% restante ha sido patrocinio de empresas privadas
que, creo yo, están en su perfecto derecho de dar el
dinero para las cosas que consideren necesarias. Se dice
que los billetes de metro les cuesta más barato que a
los demás; es cierto, pero también es algo que se ha
hecho para mundiales, olimpiadas (Barcelona) y eventos
en los que se mueve una gran cantidad de gente y nadie
ha protestado por ello. Claro era para deportes y eso es
otra cosa.
Pero lo que
realmente es indignante es el atropello sufrido por los
jóvenes de los países que han llegado a Madrid. Los
nombrados más arriba, los que yo he dicho en alguna
ocasión que son perroflautas, ocupas, antisistema,
etc y lo vuelvo a decir, han decidido que son ellos
los que pueden pasear por la Plaza de Sol y calles
adyacentes; los demás nos tenemos que acoplar a ellos.
Es increíble la osadía a la que han llegado Ellos son
los que dan carnets de demócratas. Hicieron una
manifestación hasta Sol; allí tenían que dar media
vuelta y volver a Tirso de Molina; pero no, se quedaron
en Sol, porque vieron la oportunidad de meterse con
cientos de jóvenes que estaban allí, llegados de otros
países para la Plaza de Sol. Los insultaron, les
escupieron, les zarandearon; mientras, los jóvenes,
rezaban y cogidos de la mano salían de la Plaza de Sol.
La incivilidad, el desorden, el caos, la desidia, el
anticlericalismo, la falta de valores se había impuesto,
mediante unas armas que deberían estar desterradas, a
los jóvenes que nada les habían hecho. Eslóganes
estúpidos, como “Esa mochila la he pagado yo” “al Papa
de mis impuestos, cero” “pederastas” ”nazis” “hijos de
puta” “menos rezar y más follar”, eran contestados con
gritos de “Benedicto” no tenían nada que ver con uno que
llamó especialmente la atención por su crueldad: “A
POR ELLOS, A PARACUELLOS”. El guerracivilismo contra
unos jóvenes venidos de lejos que no conocen nuestra
historia. Eso sí, luego cuando llega la policía se ponen
manos arriba y sueltan eso de “estas son nuestras
armas”; madre mía que desfachatez.
La educación
contra la desvergüenza; la buenas maneras contra el
desorden; la limpieza contra la suciedad (el día de la
llegada del Papa a las flores y parterres de Cibeles y
alrededores quedaron en perfecto estado y habían estado
cientos de jóvenes allí), vamos más o menos que cuando
desalojaron Plaza del Sol que sacaron 26000 kilos de
basura. Y un olor a mierda inundaba Sol. Todo lo que
diga un agnóstico como yo será siempre en defensa de
aquellos que respeten a los demás en sus creencias, algo
que creo que practico. Tengo amigos de las más diversas
creencias religiosas; mis alumnos los he educado en la
tolerancia a las religiones existentes. Lo que no
tolero, me enerva y me saca de quicio es que cuatro
energúmenos se crean con derecho de pernada, a decir
quien sí y quien no, tiene derecho a algo en esta vida.
Solo deseo
que cuando acabe la visita de Benedicto XVI a Madrid en
estas JMJ las cosas vuelvan a su cauce. Eso sí Madrid
habrá tenido la mejor y la mejor propaganda ante las
televisiones de todo el mundo. La mejor, la de esos
jóvenes que han paseado su alegría por Madrid dejando
impronta de educación y buen civismo y la de esos
energúmenos que han dado la imagen de un Madrid llenos
de basura, peleas y caras desencajadas en gritos contra
los demás. A esto último hay que ponerle remedio.
Cándido T. Lorite