Es de humanos errar.
Para empezar, este primer artículo de 2012 me gustaría
que fuera una felicitación, año nuevo vida nueva dice el
refrán, y espero que en lo económico así sea y empiece
por fin el despegue hacia es verdadero estado de
bienestar.
Este trance, de la ruina a la normalidad, nos va a
costar mucho trabajo superarlo, sin duda. Hay que tomar
muchas medidas, y la mayoría de ellas supondrán un
esfuerzo económico muy grande a nuestras maltrechas
familias. Pero es la única opción para volver al pódium
en el que estábamos subidos, y del que nunca teníamos
que, no habernos bajado, sino caído. Los años de
inacción de Zp en la Moncloa es lo que han traído.
Utilizando un símil; Teníamos una enfermedad muy grave,
y en vez de operar aunque resultara traumático, decidió
no hacer nada para ver si se curaba sola. En fin, esto
es lo que tenemos.
En sólo unos días, y con el Gobierno recién formado, ya
se han anunciado las primeras reformas. Y como es
normal, a nadie le ha gustado la subida de impuestos,
pues Rajoy en la campaña electoral dijo: “no los subiré,
a no ser que sea extremadamente necesario”. El problema
está en que el déficit anunciado del 6% no se ha
cumplido, y no vale divagar con algo que sabemos todos,
y es que este, depende del Estado y de las Autonomías.
La cuestión es la falta de seriedad, rigurosidad y
veracidad de un Gobierno que aun dando sus últimas
bocanadas de vida, ha sido incapaz y le ha faltado
dignidad política para decir la verdad. No sé cuales
serán las próximas medidas a tomar, creo que los
ministros y sus equipos están estudiando todo para
intentar no frenar más el consumo y no apretar más el
cinturón a las maltratadas familias españolas. No sé si
subirán el IVA, lo que tengo claro es que se hará lo que
otros debieron hacer y no hicieron para salvar a España.
Como los lectores habrán apreciado, estoy contestando al
artículo de Antonio García Carmona, porque creo que
incurre en varios errores o faltas. No trato ni mucho
menos de corregir a ningún compañero, simplemente son
aclaraciones y opiniones. Para empezar diré que si algo
está teniendo en cuenta el Gobierno del Pp es que el
peso de la recuperación no caiga en las clases medias y
bajas. Dice que sube el gas (pactado con el Gobierno del
Psoe), pero por ejemplo congela la subida de la tarifa
eléctrica pactada, la subida temporal del Irpf afecta
mucho más a los tramos altos, es decir, a los que más
tienen. Reducción de las estructuras de la
Administración del Estado, reducción
en un 20% de las subvenciones que reciben los partidos
políticos y los sindicatos,
supresión del canon digital, cierre de cientos de
empresas mixtas, etc. Si a esto se le llama no coger el
toro por los cuernos, en diez días de Gobierno, que
venga Dios y lo vea. Pero además hay un compromiso con
los más débiles que no menciona en su artículo,
revalorización de las pensiones, ampliación
de la ayuda de 400 euros a
los parados que hayan agotado la prestación por
desempleo, no se recortan los salarios de los empleados
públicos, etc.
Pero hay algo que me sorprende del artículo de Antonio,
más que nada porque lo conozco, y aunque sé que es muy
impulsivo (al igual que yo), nunca imaginé una falta de
respeto así en él. Bajo mi modesto punto de vista le
sobra el título y el final del escrito. No se puede
generalizar, no se puede insultar, no se puede denigrar,
no se puede ser tan irrespetuoso con todos los políticos
de nuestro país, personas que hemos designado libremente
con nuestro voto a que dirijan nuestro país, comunidad o
pueblo al mejor puerto posible.
Querido Antonio, creo que rectificar es de sabios. Y más
en personas reflexivas que argumentan sus cambios
ideológicos y no son pusilánimes inamovibles a una idea
o condición. Y para muestra….
Hace tiempo escribí un artículo “La indignidad de la
Izquierda”, y han sido muchos los compañeros y amigos de
izquierdas que me han recriminado dicho título, pues
engloba a todos los que tienen esta ideología.
Utilizando el fondo de este artículo quiero, retractarme
y justificar dicho epígrafe indicando que sólo va
dirigido a las personas que han obrado interesadamente,
anteponiendo su ideología a lo necesario para nuestro
país. Los demás, sin ningún tipo de duda son dignos, muy
dignos.
Luis M. Camacho Núñez