El perfil humano de un pregonero de Fiestas.

 

Juan Garrido es el pregonero de este año para el 203 aniversario de la Batalla de Bailén. Su elección le ha supuesto un nuevo reto al que afronta gustosamente sabiendo que sus paisanos y amigos lo van a recibir con los brazos abiertos la noche que comparezca en el balcón central del edificio consistorial.  Esto será el 17 de julio a las 9.30.

Mas allá de los logros profesionales que está obteniendo  por su trabajo de investigación en el Hospital de Granada,  Esta entrevista  pretende presentar el lado humano y cercano por encima de otras consideraciones profesionales. 

Juan Garrido, nacido en 1982, se define a sí mismo << una persona normal, con inquietudes, trabajadora, sencilla, me gusta ser humilde y ni mucho menos tengo noción de superpoderes o ser sobrenatural, que es lo que más llama la atención a la gente en general. Simplemente me considero un privilegiado por poder hacer lo que siempre he soñado desde que era niño, poder operar.>>

Los que le hemos conocido en sus años de estudiante, nos acordamos de esa difícil época del BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) que consistía en tres cursos mas COU, le recordamos aún  con pelo largo  al estilo de Don Juan de Marco  película de los 90 protagonizada por  Johnny Depp, muy de moda en aquel tiempo. Sus aficiones conocidas eran  la lectura de novelas, jugar al fútbol, tomar unas cervezas con los amigos y cosas así. Ya no era el niño pequeño hiperactivo que no se   estaba quieto en ningún sitio,  que tenía que estar siempre ocupado, a veces  revoltoso o lo que se  dice un torbellino. Ahora,  en cierto modo,  le sigue pasando  igual, <<no puedo parar quieto, se me ocurren cosas nuevas, mejoras, siempre ando detrás de mi jefe, como él dice: 1¡¡ Cada vez que tocas a la puerta me echo a temblar, a ver qué idea se te ha ocurrido ahora ¡¡¡>>

Al evocar sus tiempos de estudiante en Bailén, Juan Garrido recuerda emocionado  su primer trabajo pagado.<< Fue con el padre de mi gran amigo Antonio Cabrera cuando  gané mi primer sueldo  Estuve una tarde ayudándole a cortar cristalillos y me pagó 100 pesetas. Antonio y yo somos amigos desde que teníamos 8 años, ya ves, 20 años de amistad en la que hemos ido pasando por distintas etapas, desde el famoso trompo, el tejo, los partidillos de fútbol, la primera novieta>> y añade << Recuerdo que uno de los días que más lloré de mi vida fue cuando nos separamos Antonio y yo. Era una romería allá por el año 2000, yo partía hacia Granada a estudiar Medicina y él hacia Madrid a estudiar Arquitectura. Ni siquiera nos despedimos, fue no más que "te llamo el sábado para ver cómo te va", pero eran esas miradas de dos amigos de la infancia a la que le había crecido la barba juntos las que se despedían con más pena que gloria e ignorantes de todo el camino que nos quedaba por recorrer>>.

Hubo muchos mas amigos que Juan Garrido  no desea olvidar. << Otro de mis grandes amigos  es José Alcalá con él que he vivido muchos buenos momentos. Eduardo Tejada, casi el mismo tiempo siendo amigos.

Una de las mejores personas con las que me he cruzado en el largo camino de mi vida. con Francisco Zafra, compartí todos los años de bachiller, un COU muy duro con una selectividad horrorosa en la que soñábamos nada más que con un objetivo; llegar a ser médicos. Después nos fuimos juntos a Granada, éramos compañeros de facultad, vivíamos juntos, nos sentábamos juntos en clase y sufríamos las horas de estudio en compañía.

Pedro Galey  y yo nos conocimos en primero de BUP estuvimos juntos todo el bachillerato y compartimos un montón de buenos momentos. A Pedrito le tengo un cariño especial, un año nos fuimos de retiro espiritual a un campo de trabajo de Caritas con gente desfavorecida y él fue quien me presentó a quien hoy es mi mujer hace ya unos 14 años.

Todos estos amigos siguen siendo tan buenos amigos o más que antes, con todos mantengo una gran y especial relación, a todos los sigo queriendo tanto o más que antes, porque su amistad es una amistad verdadera, amigos de los que uno presume, de los que siempre han estado, están y estarán y que perduran y han perdurado a lo largo de los años>>

Garrido también recuerda que en  los veranos, aunque viniera con el curso aprobado, le tocaba trabajar ayudando a su padre << El requería mi presencia en la carpintería, donde empecé a aprender el oficio con unos 13 años. Una Navidad mi padre me envió con Paco colocar unas puertas. Yo siempre renegaba - pero tengo que estudiar-, cuando vuelvas estudias. Paco también ha participado de mi educación. Rígido en el trabajo, sencillo, serio. Inculcó la disciplina y la responsabilidad que nunca tuve a pesar de la insistencia de mis padres. Tengo que reconocer que me encantaba venir para el verano y trabajar en la carpintería. A día de hoy, cuando trasnocho operando o fallece en mis manos algún paciente y no puedo conciliar ese sueño ligero que es lo más a lo que uno aspira,  a descansar en una guardia, recuerdo con añoranza aquellos años.

Recuerdo que llegaba con mi mono de trabajo a la obra. No quería que se me identificase como el hijo del jefe y mucho menos como un estudiante universitario, así se me trataría de la misma forma que a cualquier obrero. Recuerdo que los albañiles de edad, me decían: Hijo, esto no es vida, por qué no te vas a estudiar...todo eso me ayudó, me dio fuerza, me hacía ver que estaba en una posición de privilegio, tenía una oportunidad de estudiar que mucha otra gente no había tenido por la pobreza que se vivió antaño. La carpintería me ayudaba a desconectar, a sentirme de otra forma, me encantaba cambiar mi rol y sentirme integrado. Me reía a carcajadas con el Quini en la obra. O con Juan Ramón Cárdenas cuando empezaba a gritar como un loco. Sin duda, una de las mejores etapas de mi vida>> 

Juan Garrido, premio Ladrillo 2011 de Radio Bailén  y Premio Joven por la Concejalía de Juventud,  es un  profesional con unos principios sólidos y bien asentados transmitidos por sus padres, Juan y Cati,  que en esta entrevista se nos ha presentado  como un bailenense , nacido en Baños de la Encina, entrañable, sencillo, amigo de sus amigos y sobre todo una gran persona que siempre se acuerda  con sumo agradecimiento de todos los que han estado ahí a lo largo de su trayectoria apoyándole y reconociéndole. No hay mas que ver el prologo de su tesis doctoral publicada  por la editorial de la universidad de Granada en Mayo cuando hizo la defensa pública de su tesis  que fue calificada como SOBRESALIENTE con mención especial CUM LAUDEM por el tribunal evaluador. Allí tengo el honor de verme incluido. Dice así: << Gracias a mis profesores, en especial a Isabel e Inés Arboledas, por aquellos consejos no sólo de Literatura; a Rosario Cañabate, por aquellos procesos de digestión que me fascinaban y que hicieron aflorar mi vocación (nunca te lo dije); Asunción y Cristobal, por aquellas matrices y logaritmos con tendencia al infinito; Paco Colodro, por enseñarme a entender a Platón; Simona Villar, José Luis López y Javier Gómez-Urda, por iniciar en mí el inglés que tan útil me ha sido para leerme los casi doscientos artículos que componen la bibliografía de esta tesis; a Pepe y Caty, que me dieron el empujón químico-biológico en la recta final; todos me ayudaron a dar un giro en mi vida para alcanzar la Facultad de Medicina>> dice el texto.

Fotos  del archivo de la escuela de Inglés de José Luis

José Luis López Frutos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Garrido es el pregonero de este año para el 203 aniversario de la Batalla de Bailén. Su elección le ha supuesto un nuevo reto al que afronta gustosamente sabiendo que sus paisanos y amigos lo van a recibir con los brazos abiertos la noche que comparezca en el balcón central del edificio consistorial. 

Mas allá de los logros profesionales que está obteniendo  por su trabajo de investigación en el Hospital de Granadas, en esta entrevista que pretende presentar el lado humano y cercano por encima de otras consideraciones, Juan Garrido, nacido en 1982, se define a sí mismo << una persona normal, con inquietudes, trabajadora, sencilla, me gusta ser humilde y ni mucho menos tengo noción de superpoderes o ser sobrenatural, que es lo que más llama la atención a la gente en general. Simplemente me considero un privilegiado por poder hacer lo que siempre he soñado desde que era niño, poder operar.>>

Los que le hemos conocido en sus años de estudiante, nos acordamos de esa difícil época del BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) que consistía en tres cursos mas COU, le recordamos aun  con pelo largo  al estilo de Don Juan de Marco  película de los 90 protagonizada por  Johnny Depp, muy de moda en aquel tiempo. Sus aficiones conocidas  la lectura de novelas, jugar al fútbol, tomar unas cervezas con los amigos y cosas así. Ya no era el niño pequeño hiperactivo que no se   estaba quieto en ningún sitio,  que tenía que estar siempre ocupado, a veces  revoltoso o lo que se  dice un torbellino. Ahora,  en cierto modo,  le sigue pasando  igual, <<no puedo parar quieto, se me ocurren cosas nuevas, mejoras, siempre ando detrás de mi jefe, como él dice: 1¡¡ Cada vez que tocas a la puerta me echo a temblar, a ver qué idea se te ha ocurrido ahora ¡¡¡>>

Al evocar sus tiempos de estudiante en Bailén, Juan Garrido recuerda emocionado  su primer trabajo pagado.<< Fue con el padre de mi gran amigo Antonio Cabrera cuando  gané mi primer sueldo  Estuve una tarde ayudándole a cortar cristalillos y me pagó 100 pesetas. Antonio y yo somos amigos desde que teníamos 8 años, ya ves, 20 años de amistad en la que hemos ido pasando por distintas etapas, desde el famoso trompo, el tejo, los partidillos de fútbol, la primera novieta>> y añade << Recuerdo que uno de los días que más lloré de mi vida fué cuando nos separamos Antonio y yo. Era una romería allá por el año 2000, yo partía hacia Granada a estudiar Medicina y él hacia Madrid a estudiar Arquitectura. Ni siquiera nos despedimos, fue no más que "te llamo el sábado para ver cómo te va", pero eran esas miradas de dos amigos de la infancia a la que le había crecido la barba juntos las que se despedían con más pena que gloria e ignorantes de todo el camino que nos quedaba por recorrer>>.

Hubo muchos mas amigos que Juan Garrido  no desea olvidar. << Otro de mis grandes amigos y es  amigos es José Alcalá con el que he vivido muchos buenos momentos. Eduardo Tejada, casi el mismo tiempo siendo amigos.

Una de las mejores personas con las que me he cruzado en el largo camino de mi vida. con Fco Zafra compartí todos los años de bachiller, un COU muy duro con una selectividad horrorosa en la que soñábamos nada más que con un objetivo, llegar a ser médicos. Después nos fuimos juntos a Granada, éramos compañeros de facultad, vivíamos juntos, nos sentábamos juntos en clase y sufríamos las horas de estudio en compañía.

Pedro Galey y yo nos conocimos en primero de BUP estuvimos juntos todo el bachillerato y compartimos un montón de buenos momentos. A Pedrito le tengo un cariño especial, un año nos fuimos de retiro espiritual a un campo de trabajo de Caritas con gente desfavorecida y él fue quien me presentó a quien hoy es mi mujer hace ya unos 14 años.

Todos estos amigos siguen siendo tan buenos amigos o más que antes, con todos mantengo una gran y especial relación, a todos los sigo queriendo tanto o más que antes, porque su amistad es una amistad verdadera, amigos de los que uno presume, de los que siempre han estado, están y estarán y que perduran y han perdurado a lo largo de los años>>

Garrido también recuerda que los veranos, aunque viniera con el curso aprobado, le tocaba trabajar ayudando a su padre << El requería mi presencia en la carpintería, donde empecé a aprender el oficio con unos 13 años. Una navidad mi padre me envió con Paco colocar unas puertas. Yo siempre renegaba - pero tengo que estudiar-, cuando vuelvas estudias. Paco también ha participado de mi educación. Rígido en el trabajo, sencillo, serio. Inculcó la disciplina y la responsabilidad que nunca tuve a pesar de la insistencia de mis padres. Tengo que reconocer que me encantaba venir para verano y trabajar en la carpintería. A día de hoy, cuando trasnocho operando o fallece en mis manos algún paciente y no puedo conciliar ese sueño ligero que es lo más a lo que uno aspira,  a descansar en una guardia, recuerdo con añoranza aquellos años.

Recuerdo que llegaba con mi mono de trabajo a la obra. No quería que se me identificase como el hijo del jefe y mucho menos como un estudiante universitario, así se me trataría de la misma forma que a cualquier obrero. Recuerdo que los albañiles de edad, me decían: Hijo, esto no es vida, por qué no te vas a estudiar...todo eso me ayudó, me dio fuerza, me hacía ver que estaba en una posición de privilegio, tenía una oportunidad de estudiar que mucha otra gente no había tenido por la pobreza que se vivió antaño. La carpintería me ayudaba a desconectar, a sentirme de otra forma, me encantaba cambiar mi rol y sentirme integrado. Me reía a carcajadas con el Quini en la obra. O con Juan Ramón Cárdenas cuando empezaba a gritar como un loco. Sin duda, una de las mejores etapas de mi vida>> 

 

Juan Garrido, premio Ladrillo 2011 de Radio Bailén  y Premio Joven por la Concejalía de Juventud,  es un  profesional con unos principios sólidos y bien asentados transmitidos por sus padres, Juan y Cati,  que en esta entrevista se nos ha presentado  como un bailenense , nacido en Baños de la Encina, entrañable, sencillo, amigo de sus amigos y sobre todo una gran persona que siempre se acuerda  con sumo agradecimiento de todos los que han estado ahí a lo largo de su trayectoria apoyándole y reconociéndole. No hay mas que ver el prologo de su tesis doctoral publicada  por la editorial de la universidad de Granada en Mayo cuando hizo la defensa pública de su tesis  que fue calificada como SOBRESALIENTE con mención especial CUM LAUDEM por el tribunal evaluador. Allí tengo el honor de verme incluido: 

<< Gracias a mis profesores, en especial a Isabel e Inés Arboledas, por aquellos consejos no sólo de Literatura; a Rosario Cañabate, por aquellos procesos de digestión que me fascinaban y que hicieron aflorar mi vocación (nunca te lo dije); Asunción y Cristobal, por aquellas matrices y logaritmos con tendencia al infinito; Paco Colodro, por enseñarme a entender a Platón; Simona Villar, José Luis López y Javier Gómez-Urda, por iniciar en mí el inglés que tan útil me ha sido para leerme los casi doscientos artículos que componen la bibliografía de esta tesis; a Pepe y Caty, que me dieron el empujón químico-biológico en la recta final; todos me ayudaron a dar un giro en mi vida para alcanzar la Facultad de Medicina>> dice el texto.

Foto del archivo de la escuela de Inglés de José Luis

José Luis López Frutos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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