El Candidato y su foto.

El candidato paseaba solitario por Las Palmeras ya bien entrada la noche.  Pensativo  y preocupado miraba las fotos de los otros candidatos y la suya propia y , en un impulso inexplicable, como si fuera atraído por un poderoso imán, se dirigió sin dudarlo a un  panel en el que solo quedaba su  foto. Allí, como el que contempla una imagen  religiosa, se puso a examinar  sus rasgos y a analizar el buen trabajo que habían realizado  los manitas del “fotochop” en su semblante.

Se cercioró de que no había nadie por los alrededores en esos momentos y, con una inexplicable beatitud mística  quedó sumido en profundas reflexiones:    -Que bien que me han sacado- pensó.  -No parezco yo, tan sonriente, tan seguro, tan optimista, ahí transmitiendo calma, serenidad, afabilidad-      Tal vez no estaba muy satisfecho con lo repeinado que aparecía en la foto o el tono inexacto de su cutis, pero  claro, ya era tarde para cambiar. A lo hecho pecho.

A medida que su vista paseaba por la superficie impresa,  se daba cuenta  con cierta tristeza que el brillo de sus ojos, un día  tal vez no muy lejano,  cuando los problemas vinieran,  se agotaría, que su sonrisa se tornaría en  gesto agrio cuando un algún ciudadano cansino no hiciera nada mas que darle la murga con alguna petición impertinente. También pensó que la seguridad que mostraba en el cartel electoral no tardaría mucho en convertirse en dudas, indecisiones, cabreos y otros gajes propios del oficio. Sobre todo cuando algún imbecil viniera y pintara un bigote o unos dientes asquerosos  sobre su póster  para hacerse una gracia.   - No soy narcisista-   pensó el candidato- Sin embargo, una vez habituado a mirarme en esa tapia, me empiezo a ver resultón-     

 

Mucho se acordaba el candidato en esos momentos del Retrato de Dorian Grey ; conseguir los triunfos políticos y sociales  mas apetecibles, quedarse por muchos años con el aspecto que mostraba esa foto grande, tener en sus manos recetas para alegrar a sus votantes y asegurarse puestos de relevancia en la vida publica eran los pensamientos que atravesaban su cerebro a velocidad de vértigo.  Eso si, en ningún modo se le pasaba por el pensamiento  imitar el comportamiento perverso del personaje de Wilde –Yo soy muy buena persona- pensaba en lo profundo de su ser. Aquí, justo en este punto, hizo una parada brusca en su maquinaria mental y se hizo un profundo vacío en su reflexión. -¿ Tendré que mentir o no ser fiel  a mis principios morales y éticos por aquello de  la disciplina de voto o los dictámenes de organismos superiores?- se preguntaba horrorizado.  –Todo lo hago por el pueblo- se decía a sí mismo con el firme propósito de  ser lo mas honesto posible  en todas sus votaciones en los plenos.    Otra interrogante molesta que le salía al paso  era si el pueblo, pasados los días de poder, sabría agradecerle toda su entrega.  - Esto, al fin y al cabo, queda asumido desde que uno entra en política - se decía para conformarse.   

Lástima que el tiempo  achata  las ilusiones y las facciones. Que pena que nada dura una eternidad y dentro de la ridícula cifra de cuatro años, otra vez a empapelar las  paredes  si es que no se ha salido escarmentado de la experiencia.

Tras casi veinte minutos de meditación ante su solitaria foto y después de hacer un minucioso  repaso a sus pretensiones políticas y sociales no le venían palabras para animarse a sí mismo. A veces,  de tanto mirar fijamente su retrato, llegaba a no reconocerse. Lo mismo que cuando uno oye su voz en una grabación  y casi no se identifica con ella. -¡Que Dios reparta suertes y que gane el mejor!- es lo único que pudo susurrar al volver la vista y ver  de reojo los pósters   de los demás candidatos repartidos por las tapias del campo de futbol.  

Mientras se dirigía a su casa se preguntaba si a los otros  les habría pasado lo mismo. Nunca se sabe.   

                                                                                                                                                        Paseante;

 

Nota aclaratoria ; Se ha utilizado solo el genero masculino en nombres y adjetivos obviamente sin ninguna intencionalidad  ya que  de haber usado @ para términos tales como candidat@, horrorizad@ etc.   el escrito habría parecido un patatal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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