EL ALCALDE DENUNCIA UN NUEVO USO POLÍTICO DE UN CARGO DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA  

¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! Porque, por haber callado, el mundo está podrido.(Catalina de Siena)

♣ Nuevamente  el Alcalde de la ciudad denuncia  el uso político de un cargo de la Junta de Andalucía, concretamente al Delegado Provincial de la Vivienda, Sr. Julio Millán, que en calidad de tal visitó nuestra ciudad para protagonizar la entrega de ayudas del Programa de Adecuación Funcional Básica de Viviendas que se celebró en el Centro de Día de Mayores de la Tercera Edad.

Una vez más los representantes de la Junta de Andalucía eluden la cortesía institucional de invitar a nuestra primera Autoridad a los actos oficiales que se celebran en nuestra ciudad.

El Sr. Millán al igual que la mayoría de los Delegados Provinciales que nos honran con su presencia de vez en cuando por  razón de su cargo, no tienen en cuenta lo prometido por el Presidente de la Junta de Andalucía Sr. Griñán quien se comprometió públicamente en su toma de posesión, a que cuando visitara algún lugar de Andalucía en su calidad de tal, su primera visita sería al Alcalde del lugar perteneciera al partido que perteneciera. Pero en Bailén viendo lo que vemos, esa que debe ser el fruto de la normalidad democrática, de la lealtad institucional y de la buena práctica política, seguramente,  habrán quedado exentos los citados Delegados  porque no tienen en cuenta lo que su Jefe de filas, con razón y sentido común, tiene intención de llevar a cabo.

Independientemente de esta cuestión que nuestro Alcalde denuncia con más razón  que un santo  una y otra vez sin mucho éxito a nivel político ni social, entre otros motivos porque los bailenenses en general son indiferentes a estas informalidades que los representantes de todos los andaluces, socialistas o no impunemente cometen cada vez que ponen los pies en Bailén. Y es que los señores Delegados todavía no se han enterado que tienen la obligación moral y ética de separar los asuntos institucionales de los del partido y de que Andalucía no es de los socialistas ni Bailén tampoco.

Dicho lo anterior surgen inevitablemente algunas preguntas con el hecho en cuestión:

¿Por qué el acto institucional se celebró en un establecimiento público como es el Centro de la Tercera Edad que no es propiedad de los socialistas sino de todos los ciudadanos de Bailén que lo han sufragado en parte con sus impuestos?

¿Por qué no se ha celebrado en alguno de los establecimientos de los que dispone el Ayuntamiento para estos y otra clase de actos más o menos institucionales. A saber: Casa de la Cultura, Salón de Convenciones etc.?

¿Qué intencionalidad política conlleva celebrarlo precisamente en el Centro de la Tercera Edad para que sutilmente, al menos es mi opinión, se pueda confundir que la concesión de las ayudas no es un derecho sino una concesión política por parte del PSOE-A, porque entre otros motivos al no estar presente el Alcalde y participar en el mismo, el acto en sí pierde el su sentido institucional que debería haber tenido y se convierte en un acto más de partido?

¿Por qué el Presidente de la Asociación de Mayores existente en dicho Centro y donde se englobarán socialistas y no socialistas no ha expuesto que, yo sepa, su parecer ante el supuesto uso irregular de las dependencias de dicho establecimiento para celebrar un acto más político y partidario que meramente institucional?

Si tampoco han contado con su parecer como representante del colectivo que probablemente aglutine el mayor número de mayores del Centro, partiendo de que dicho colectivo debe de ser  independiente y sin ningún marcado sello político, yo en su lugar presentaría mi dimisión. Por otro lado y si le han participado el acto en cuestión y ha aceptado que así se desarrollara, creo que le ha pesado más mantener las buenas relaciones con el Gobierno de la Junta de Andalucía que, al fin y al cabo es el que reparte las subvenciones de las que se nutren como tantos otros colectivos sociales, ya que sin ellas sería prácticamente imposible desarrollar  sus programas de actividades que, en definitiva, es lo que más cuenta a estas alturas de la vida. Aunque yo no comparto esta última postura, la entiendo por haber pertenecido a otros colectivos sociales en los que lo que prima es mantener a toda costa las buenas relaciones con el poder político, es decir con el régimen que nos gobierna desde hace treinta años.

¿Por qué los medios de comunicación locales, sólo han recogido la valoración del acto, entre la de otros protagonistas la de la Portavoz del Grupo Municipal Socialista en nuestro Ayuntamiento y no la han confrontado con la que pudiera tener nuestra primera Autoridad local? A esta actitud de los medios se le puede calificar de muchas maneras, pero dejo que los adjetivos los ponga el lector no sectario, para no causar más molestias que las necesarias.

Por estos y otros motivos y, mientras el régimen siga controlando al ciudadano y a los colectivos en los que está encuadrado, decidí hace algún tiempo no pertenecer a ninguno por no estar de acuerdo con esta dinámica que la Administración, en casi todos sus ámbitos impone. Prefiero mantener mi libertad sin estar sujeto a ninguna disciplina que me impida expresar mis sentimientos personales en cuestiones, como es el caso que nos ocupa, siempre en mi calidad de ciudadano que de alguna manera aporta con el pago de sus impuestos parte de los recursos de los que cuenta la Junta de Andalucía y que no siempre reparte equitativamente sin distinción ni discriminación alguna. De ahí mi derecho a criticar lo que considero justo y razonable en beneficio de la generalidad social, otros posiblemente pensando como yo, no pueden expresarse por deberse a los fines del colectivo al que representan o del que forman parte por miedo a las represalias políticas del poder.

Para fraseando a Rousseau que en el siglo XVIII dijo: “Los pueblos son lo que los políticos hacen de ellos“. En este sentido espero y deseo que los Centros de la Tercera Edad que se sostienen con los impuestos de todos los andaluces, no se dejen manejar, más allá de lo razonable por los políticos de turno  y pierdan ese espacio de imparcialidad colectiva, ética y democrática que todo establecimiento público debe tener.

Sé que es difícil mantener estos valores  tal y como está funcionando nuestra Comunidad desde hace treinta años. Pero al menos, los políticos no nos podrán quitar, de momento, nuestro derecho a la libertad de expresión y al pataleo.

ANTONIO OSUNA LUNA