¿ECOLOGISTAS O URBANITAS?
En homenaje
a mi amigo José Luis Almansa.
Cuando llega febrero o marzo,
depende de los árboles o las plantas, la mayoría de las
ciudades se afanan a desmochar, podar, trocear,, troncar o
cualquier otra cosa o nombre parecido para cuidar las
plantas. No soy un especialista. Tampoco me considero
ecologista o urbanita. Dícese del ecologista aquella persona
o grupo de personas que se preocupan por el medio ambiente
tanto en la ciudad como en el campo. Dícese del urbanita
aquella persona o grupo de personas que viven en la ciudad y
que poco o nada se preocupan por las cosas del medio
ambiente, ni en el campo ni en la ciudad. Creo que estoy en
un justo medio, cosa difícil en mí, que casi siempre opto
por una postura u otra.
Viene a cuento esta disquisición
porque hace tiempo, pero este año más, me está llamando la
atención en la forma de podar que hay en mi pueblo o ciudad,
Bailén. La mayoría de los árboles están desmochados, se han
quedado prácticamente en el tronco puro y duro. Sé que los
especialistas, que los hay en el pueblo, creen que es lo
mejor; pero… y siempre aparece el pero, existen épocas para
hacerlo y creo que ahora, a 10 de mayo no es la mejor época
para hacerlo. Si estoy equivocado que alguien me saque de mi
error. Como profesor de Ciencias se dice que la naturaleza,
durante el periodo invernal, está “muerta” que la savia no
“circula” por los árboles y que es el mejor momento para
cortar lo superfluo. La llamada poda de mantenimiento
consiste en eliminar elementos indeseables, como ramas
secas, tocones, chupones, ramas que se pueden romper, las
que perturban el paseo de la gente, cables, etc y aclarar la
copa de ramaje excesivo. Hay una poda especial, dentro del
mantenimiento, llamada topiaria y consiste en dar una forma
específica a la copa del árbol. Y luego está la que se
realiza, muy a menudo en Bailén, la llamada poda
excepcional; consiste en reducir de una forma total la copa
del árbol. Está totalmente desaconsejada por los
especialistas y se hace de dos formas: el terciado, que
consiste en cortar todas las ramas del árbol dejando sólo la
tercera parte, y, el desmochado, poda salvaje del árbol que
consiste en dejar sólo el tronco. Aquí, en Bailén, se hacen
estas dos últimas de una forma general, año tras año.
La consecuencia es que cuando la
poda de los árboles se hace en época que no corresponda
sucede lo que está sucediendo en Bailén. Sucede que los
jilgueros, que llevaban años sin anidar en la ciudad, sus
nidos están siendo diezmados por la poda. Sin ton ni son; de
una forma cruel. Es cierto que los obreros no están para
estar pendientes si el árbol que se poda tiene o no nidos de
pájaros. Pero esto se evitaría si la poda se hiciera a su
tiempo.
Por eso el título del artículo,
urbanita o ecologista. Los árboles son importantes, nos dan
sombra y oxígeno y recogen nuestro anhídrido carbónico. Son
fundamentales. Yo quiero oir el trino de los pájaros que
hacía mucho tiempo que no se oía en Bailén; pero no podemos
hacer las barbaridades que estamos haciendo. En este caso me
declaro ecologista y siento vergüenza de ser urbanita.
Cándido T. Lorite