Resulta sorprendente que el candidato Rubalcaba tenga
muy claro cuales son las soluciones para crear empleo,
para que las entidades financieras inviertan parte de
sus beneficios en ello, para gravar más a las rentas más
altas.... Lo extraño es que el ministro Rubalcaba lleva
siete años en el Gobierno y ni una, ni una sola de esas
aportaciones se ha tomado siquiera en consideración. El
Pueblo observa atónito, ¿cómo es posible esto? Parece
simplemente una tomadura de pelo mayúscula a los
ciudadanos. Vamos a poner las cosas en su sitio.
Es evidente que sus propuestas dejan al Gobierno
Zapatero muy a la derecha, más aún de lo que ya está;
también que es una moción de censura, encubierta, en
toda regla para las políticas desarrolladas desde hace
dos legislaturas, y cuanto menos un duro golpe en la
línea de flotación. También estaremos de acuerdo en lo
inmoral de sus propuestas, no ya por su proposición de
cara a la sociedad, más bien por la situación
desesperada en la que están millones de españoles. Si
las propuestas, si las posibles soluciones estaban ahí,
¿por qué dejarlas aparcadas hasta que electoralmente
fuesen necesarias? Da la sensación, una vez más, que los
políticos viven en una dimensión diferente, un mundo
paralelo y apartado de la realidad social.
Si todavía alguien duda de las razones de los indignados
para tomar las calles y plazas, Rubalcaba ha venido a
disipar toda duda. ¿Es ésta la reforma democrática que
todos dicen querer llevar a efecto tras la presión de
los movimientos ciudadanos del 15 M? ¡Madre mía, que
políticos tenemos! La ética y la moral han abandonado
definitivamente a la mayoría de la clase política, como
siempre el gran damnificado: el ciudadano corriente