CAÍDA LIBRE
Bueno, pues aquí
seguimos, unos trabajando otros en el paro, caminando no
se sabe bien hacia donde, teniendo la frase “la cosa
está muy mal” a diario en la boca, sin ver una salida,
sin saber siquiera si la hay.
Mientras tanto los
políticos locales demuestran el rencor acumulado por
años en la oposición y ahora gobernando o viceversa en
un Sálvame sin luxe tanto en plenos como en decisiones
más o menos populares haciendo ver aquí quién manda,
quién tiene ahora que callarse, con el partido comodín
de testigo casi mudo y los bailenenses de sufridores en
casa.
Estamos en caída
libre y la vista sigue siendo la que queremos –amamos
nuestra ciudad- antes de estrellarnos, bueno, vale,
acepto unos cuantos huesos rotos.
Sí, ya sé, me
hablarán de Obama, de la crisis mundial, de cómo está la
bolsa, criticarán a la
Merkel, ¡buff!, y tras una hora de discurso aún no
habrán nombrado a Zapatero.
Da igual cuando el
daño está hecho, y a conciencia.
España está en
ruina económica pero Bailén es ya una escombrera, y lo
peor es que aquí nadie retira un cascote por amor al
arte. Eso de arrimar el hombro sólo se ha visto
recientemente algún
día en la puerta del cine de verano o a diario en las
cajas del Mercadona. Y lo de aportar soluciones ya no se
oye ni en los bares, cosa lógica por otra parte ya que
no hay dinero ni ganas de copichuelas.
Así que aquí nadie
dice nada, al menos que se oiga; solo calla, anda,
espera.
- “A
mí mientras que no me toquen lo de los cuatrocientos
euros, susurra alguno, vamos palante”
Vale.
Y mientras tanto la
ciudad sigue con sus amaneceres silenciosos, sin rugir
un montacargas, sin girar una grúa, con su aire
sinsabor, limpio de polvo y paja –hummm, aquel humillo
negro que nos hinchaba los ojos-, con el asfalto de sus
calles apenas pulido por las piruetas de algunos
indignados motociclistas o automovilistas.
Por ahora es lo que
hay.
Ah, y la romería,
que ya están ocupando el río.