Adiós al Imperial

 

Se va el Imperial, bueno ya se había ido hacía unos años, pero ahora lo hace con edificio  incluido. Una taberna , llamada "Claudia",  que comenzara hace mucho tiempo donde se expendían chatos de vino muy `celebrados por los parroquianos , que fue evolucionando al ritmo que lo hacía la ciudad alcanzando su época dorada en los años 60 y 70

Todos los que ya rondan una cierta edad , saben de sobra que este representativo bar fue testigo de la época más brillante , económicamente hablando, de  nuestra población. Cada noche en sus mesas  y en su barra, atendida magníficamente por los hermanos Juan y José Nájera y algún otro eficaz camarero como mi buen amigo Marcos Merino, por poner un ejemplo, se oía con bastante frecuencia aquello de "ponte una ración de gambas y otra de calamares" . La gente trabajaba, ganaba dinero  y había "alegría" para gastarlo.  Cualquier chaval en los años 70  estaba ya en los tejares trabajando y cobraba su buena pasta cada sábado. Eran otros tiempos que en nada hacían pensar que Bailén podría vivir una época de escasez como la que vive hoy. No quiero decir si buenos o malos.

Los  clientes que no podían acceder a raciones  tenían un amplísimo abanico de tapas frías y de cocina de gran predicamento como eran  el patatún, lomo, ensaladilla rusa, pinchitos, patatas fritas con Ketchup, que entonces le llamábamos "Musa" por la marca del producto  y otras muchas más delicatessen. Grandes profesionales de la cocina hacían posible con su trabajo anónimo que la gastronomía en el Imperial alcanzara niveles insospechados. Además de sitio de reunión, de "niños pijos",  de currantes del ladrillo, de albañiles bronceados  por el sol de julio , de estudiantes sin un duro con inquietudes sociales,  de políticos en la sombra y cara al sol, de clásicos de toda la vida y de muchachas en grupo  que solo se atrevían a entrar en este bar de la población ,  El Imperial era un museo vivo de la ciudad con magníficos trabajos al óleo, que nos brindaban la contemplación de escenas cotidianas y costumbristas de Bailén,   muchos de ellos de gran formato,  producidos por el gran pintor Juan Nájera, conocido familiarmente como Juanito "el del Imperial" .

Son recuerdos  que me salieron al paso el otro día cuando pasé por la calle y vi las obras de demolición. <<Todo tiene su fin>> , rezaba una canción de un grupo que se llamaba Los Módulos  y <<todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar >> decía otro verso de Machado. 

Yo solo sé que tuve una sensación muy parecida a aquella  cuando vi que demolían el Cine España de verano-hace unos años-  y caía el cine Andalucía en la calle del Arroyo-hace menos años-  como últimos héroes  de nuestro pasado de pantallas grandes en noches de estío. Ahora solo pediría al constructor encargado que haga un edificio acorde con la Calle Colon que está poco a poco recuperando su sabor y personalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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