PIEDRAS A NUESTRO TEJADO

 

 

                        Siempre se ha dicho aquello de:”Es de necios tirar piedras a nuestro tejado”. También lo de: “No escupir hacia arriba pues te caerá encima” y, muchos más de la misma catadura.

                        Viene a cuento la introducción para explicar lo mal que nos va en Bailén por culpa de los bailenenses. Mal, porque no hay trabajo, las empresas de ladrillos y cerámica están cerradas, los autónomos cierran sus puertas por la falta de clientes, debido a la falta de dinero. Mal, porque el poco dinero que tenemos nos lo gastamos en otras poblaciones. Y esto es culpa nuestra. Parece que nos gusta gastar fuera lo que hemos ganado dentro.

                        Efectivamente, nos quejamos de lo mal que estamos pero nos dedicamos a gastar el dinero en las poblaciones cercanas a las nuestras. ¿Acaso no hay en Bailén tiendas de toda clase para no tener que desplazarnos a otros sitios? Móviles; nos vamos a Linares a comprarlos cuando los mismos los tenemos en Bailén a los mismos precios y con las mismas condiciones de compra, etc. Zapatos; los mismos zapatos los encontramos en las tiendas de Bailén y no hay que ir a otro sitio, salvo casos aislados. La gente tiene que saber que los zapatos se compran, por parte de los dueños de zapaterías, en los mismos lugares y para toda España. El zapato que me compro en Jaén o en Linares me lo puedo comprar en Bailén. Textiles; la ropa es la misma, que yo sepa, en todos sitios; los pantalones vaqueros son los mismos, los trajes, igual; quizá en la ciudad de Jaén haya más variedad; pero el desplazamiento, al precio de la gasolina, aconseja comprárselo en Bailén.

                        Podría estar hablando de todos los artículos que existen en los mercados de una sociedad consumista como la nuestra. Todo lo que hay en un sitio se encuentra en cualquier lugar de cualquier ciudad. Es por esto que no entiendo que la gente de Bailén se desplace a otros lugares para comprarse las cosas que puede adquirir en su localidad.

                        Pero, .. siempre está el pero. Sucede que como la gente no compra en Bailén y los comercios de Bailén no abren los sábados por la tarde, cosa que aún no he llegado a comprender, pues debo ser corto de entendederas, los artículos en Bailén están más caros, más viejos y más obsoletos que en otros lugares. Ya se sabe que cuando no se vende los artículos se hacen viejos y se quedan colgados en los escaparates durante mucho tiempo, a la espera del comprador. Es la consecuencia lógica. Si no vendo lo que tengo, lo tengo que dejar hasta que lo compren; mala medida comercial. ¿Rebajas? Los artículos en rebajas deben ser los mismos de temporada, pero creo yo que aquí, en Bailén, salen a relucir los artículos de temporadas anteriores, guardados en el fondo del arcón de la tienda.

                        En definitiva, los comerciantes de Bailén deben bajar los precios de las cosas, deben abrir los sábados por la tarde, para que la gente no se les vaya a Linares a comprar las cosas que pueden comprar aquí. Claro el abrir los sábados por la tarde equivale a más gasto de luz, etc. en las tiendas y eso no lo pueden soportar porque no se compra. Es la pescadilla que se come la cola. No abro porque no vendo y como no vendo, no abro.

                        Los bailenenses debemos comprar en Bailén, salvo casos excepcionales. Ya sabemos que todo no se puede comprar aquí, pero lo que se pueda hay que hacerlo aquí, no en otro lugar. No nos valen excusas, al pueblo lo tenemos que sacar adelante los del pueblo; los bailenenses tenemos que gastar en Bailén, comprar en Bailén, porque vivimos en Bailén.

                        Como decía al principio parece que nos gusta gastar fuera lo que hemos ganado dentro. Y así no vamos a ningún sitio. Vamos a hacerlo al revés. Consigamos que los demás gasten en Bailén. Dejemos de comprar fuera y hagámoslo dentro. Al menos hasta que salgamos de la situación de quiebra en la que nos hallamos. Por Bailén merece la pena hacer el sacrificio de no coger el coche, gastar gasolina y tiempo fuera de nuestra localidad para compra y gastar nuestro dinero fuera de nuestra querida ciudad de Bailén.

                        ¡Ah!, que conste que no tengo gratificación alguna de parte de ninguna persona  u organismo por esta defensa del comercio de la localidad. Lo hago por que soy bailenense y defiendo  mi ciudad.

 

                        Cándido T. Lorite