NUEVO AÑO 2012

 

 

                        Hemos comenzado el año nuevo de 2012 deseando a toda aquella persona que conocemos que lo tenga feliz. Yo no quiero ser menos. Pero voy a añadir algunas cosas más. Veamos:

                        Deseo que el año 2012 venga cargado, sobre todo, de trabajo para los que no lo tienen; amor para el que carezca de él; salud para todos a manos llenas; dinero, el justo, para no caer en la tentación de querer más; los mejores ratos posibles para todos, alegría para disfrutar de los buenos momentos que la vida nos da junto a los amigos. Sed felices, amigos míos, disfrutar de la vida y cuidaos todo lo que podáis que aún tenemos que vernos muchos años más por el pueblo.

                        Algunas cosas hay sin embargo que me han llamado la atención estos días en el pueblo. Todos sabemos que es época de regalos, tanto del dichoso Papá Nöel, al que ya hemos adoptado como si fuera nuestro, como de los Reyes Magos que son realmente los nuestros. Entre lo que ha llamado mi atención han sido los elevadísimos precios de los productos. Cierto es que la época es la propicia para vender, pero no a costa de subir por encima de lo que los bolsillos de los bailenenses se pueden permitir en estos momentos. Luego se quejarán los comerciantes de que la gente se desplace a localidades cercanas para la compra de juguetes, textil o lo que haga falta. No puede ser que un objeto, y es un ejemplo, valga en Bailén 70€ y fuera, 40€. Y al comerciante que quiera saber a que me refiero no tiene más que decírmelo y se lo hago saber. En este plan de precios no podemos seguir en Bailén. Sé que “levantar la persiana” como dicen los comerciantes, cuesta mucho dinero, pero no puede ser que las ganancias se quieran hacer igual que cuando había dinero en Bailén. Antes a la gente no le importaba el precio de las cosas; los comerciantes subían y la gente pagaba. Había dinero. O eso creíamos. Ahora no es lo mismo. Los comerciantes siguen subiendo las cosas y el pueblo no tiene dinero. ¿Consecuencia? Se están cerrando continuamente establecimientos en Bailén. Los vecinos se trasladan a otras localidades a comprar lo que aquí está excesivamente caro, porque los comerciantes no bajan los precios. ¿No habría la posibilidad de que los comerciantes se pusieran de acuerdo y bajaran un poco los precios de las cosas? O al menos que los mantengan.

                        Llegan ahora las rebajas de enero. O mucho me equivoco, o la mayoría de nuestros comerciantes harán lo que está sucediendo desde hace años en Bailén y es que las rebajas las hacen cuando han pasado unos días desde el inicio de las mismas en otros lugares, por no decir en toda España. Claro la gente lo sabe y hace sus compras en otros lugares y cuando se empiezan a hacer en Bailén, la mayoría de la gente ya ha comprado lo que necesitaba. Es una incongruencia.

                        Sé que necesitamos cambios muy profundos en la economía, no sólo de España sino de Bailén, para que empecemos a funcionar un poco. A nivel nacional ya está el gobierno, pero ¿y a nivel local?. Sabemos de las dificultades del ayuntamiento para sacar adelante cualquier iniciativa debido a la  falta de dinero, pero también sabemos que si se presentaron sabían de esas mismas dificultades. Tendrán que poner remedio y los cien días que siempre se dan a cualquier gobierno han pasado y mucho más. Es necesario que se pongan, aún más, las pilas y consigan de la forma que sea posible y necesaria, atraer empresas a Bailén para la creación de empleo. Porque en su programa para las elecciones de 2011 había lo siguiente: Un Plan Estratégico para Bailén que es la Hoja de ruta para el trabajo; un Plan de Acción Local por el empleo y la nueva economía; políticas activas de empelo como: Talleres de Empleo, Escuelas Taller, Casas de Oficios; una Marca de identidad para la Cerámica de Bailén; una Remodelación del Mercado Municipal de Abastos; el Centro Comercial Abierto, etc.

                        De todo lo dicho, ¿cuánto se ha hecho? ¿Qué se ha conseguido? ¿Se está trabajando en ello? Lo que está negro sobre blanco hay que cumplirlo, o al menos, intentarlo. El pueblo lo necesita. Necesitamos más unión entre los políticos del pueblo y menos discusiones en los plenos del mismo. Pónganse a trabajar para que Bailén comience a ver un poco de luz. Si no es así, cuando llegue el momento, los jóvenes y los menos jóvenes nos acordaremos de lo que dijo y no se hizo. Ya no vale lo que decía mi viejo profesor Tierno Galván: “Las promesas electorales se hacen para no ser cumplidas”. Eran otros tiempos y otros momentos. La historia no puede olvidarse porque sino tendremos que repetirla. Manos a la obra y a trabajar por Bailén que buena falta nos hace.

 

            Cándido T. Lorite

                         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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