Navidad

 

Se acerca la navidad y sus gastos obligados e innecesarios.

Muchas familias se enfrentan a la disyuntiva de gastar lo que no tienen, o de decir: estos son unos días como otros y hasta aquí hemos llegado.

El seguir alimentando la farsa o el enfrentarse a la pareja y a los hijos con la cartilla del banco en la mano, los bolsillos vacíos y la mirada perdida en la nada.

 

Se acerca la navidad y esos días entrañables en los que la familia se reúne alrededor de la buena mesa y el buen beber, de los regalos para todos. Días en los que enterrar al resto del año y asistir al nacimiento del siguiente con la esperanza renovada, con el estómago atiborrado de buenos deseos, de tanto restringido y racionado.

 

Todos los medios, e incluso lo tallado en la roca de nuestra irresponsabilidad, animan al consumo. Los precios suben, y nos da igual pagar por un artículo-rey en la mesa lo que nos pidan.

Se saca de donde no hay porque así lo hace todo el mundo, porque todo no van a ser problemas y pasar calamidades, porque algún capricho hay que darse, porque la navidad ha de ser, más o menos, como Dios manda, aunque así lo haya establecido Dios sabe quién.

 

No voy a incidir en como están las cosas en ésta ciudad, mal en cualquier rincón de Andalucía, pero aquí, lo sabemos todos, requetemal.

Las calles centrales siguen casi desiertas, los negocios casi vacíos, el trabajo camina por sus horas más bajas, por el abismo de lo más profundo conocido.

La gente no tiene un duro –digo duro por volver a las raíces-, ni por ahora esperanza de conseguirlo.

 

Y llega la navidad. Y con ella lo obligado: los mantecados, el marisco, la lotería (…por ver, por ver…), la carne de 1ª, el caviar, el buen rioja…

 

Pero señores, lo que no se puede no se debe –ya pasó con las hipotecas-. Si esos días hay que comer pollo con vino peleón o hacer unas migas no pasa nada. Que ello no atraiga la depre o el mea culpa. Si los niños han de conformarse con un juguete de lo mínimo o ninguno así van tomando conciencia de qué va esto. Que saquen del arsenal de armario las Wii, las Play, los cerros de juegos, las muñecas Famosa a las que solo les falta la pila,  las Barbie con o sin Kent, y arrimen el hombro sin un mal mohín.

 

Las familias han de seguir reuniéndose, ninguna debería dejar de hacerlo por mal que esté, es lo bonito de estas fiestas, lo más importante, aunque lleguen de nuevo y por 4º o 5º año consecutivo en mala hora, pero eso sí, con la mirada fría en el gasto, sopesando en la balanza sus verdaderas posibilidades.

Habrá quienes puedan más, quienes menos, pero unos pueden ceder y otros dar un pasito a ese punto medio, el de la piña, en el que el plato rey o reina sea la armonía.

 

El 7 de enero –por cierto mi cumpleaños- habrá pasado todo. Habrá que enfrentarse a la primera cuesta del año. El estómago estará pesado pero vacío, y todos sus excesos andarán flotando de igual forma y para lo mismo en el Matadero.

 

Juan Risueño Lorente

                         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Clases de Inglés

JOSÉ LUÍS

PROFESORES TITULADOS

BILINGÜES

CLASES PRÁCTICAS CON PROFESORES NATIVOS

 

+INFO  610651646

  • INGLÉS TODOS LOS NIVELES

  • LOS MEJORES RESULTADOS