LA
LEY
Hace
algunas décadas –en la de los 70 y 80, y algo menos en la de los 90-
proliferaron en Bailén las viviendas, o chalet, ilegales y en zonas no
urbanizables.
Bastaba con que alguien tuviera el capricho y el dinero para que su idea se
convirtiera en realidad en el terrenito de su propiedad, ya fuera en lo alto de
un cerro, entre un manto de olivos o junto a un arroyo, y sin más papeles que
algún dibujo o alguna foto de otro chalet –para algunos hicieron planos bajo
cuerda- y sin más garantía de ejecución que la confianza en el buen hacer de la
empresa constructora, no siempre empresa y no siempre fiable.
La
administración local, en esos años claves de expansión, se puso la mano en los
ojos y además hizo oídos sordos, tal vez porque tomar medidas hubiera sido como
tirar piedras para arriba y poner muchos de ellos también la cabeza.
Y así
se construyó de todo y por todo el contorno, desde verdaderas maravillas, a
casas del montón, a otras que harían temblar de risa o pánico a cualquier
arquitecto, a chabolas con su alberca para guisar un arroz en familia los fines
de semana.
Y
a esa dejadez y falta de aplicar la ley en su momento se fue acrecentando poco a
poco la imposibilidad de legalizar lo que en muchos casos es ya poco probable
y en otros absolutamente inviable.
En fin, llegaron multas y con ellas la efímera tranquilidad para algunos, se
acentuó la picaresca de construir una nave de aperos legal para luego
transformarla en casa, también el intentar por todos los medios tenerla con
todas las de la ley -los menos-. Casas, muchas dotadas de los servicios básicos,
luz y agua, y que incluso pagan contribución.
Y ahora que pretenden que todo se rija por la ley, esa que siempre ha estado y
nadie ha osado ejecutar, se encuentran con un problema generalizado y no solo de
una zona en particular.
Y puestos a aplicar la ley ésta podría haberse ejecutado sobre cualquier zona de
Bailén, entonces pregunto: ¿Por qué, y en particular, sobre el Charco de la
Gallina?, ¿qué incumplen esas cientos de viviendas que no incumplan otras?, ¿o
es que, por decir algo, alguien se ha puesto chulo frente a quién no ha debido,
y este ha dicho ahora os vais a enterar…?
No lo entiendo.
La ley es la ley, pero la ley es igual para todos.
Juan Risueño Lorente