EN HOMENAJE
A REDING
por
LORENZA IZQUIERDO MALO
La
noche del 19 de julio de 1808
quedó
para siempre
en el
recuerdo y el silencio,
con la
tierra empapada de sangre,
de
hombre, mujeres y niños,
que
perdieron sus vidas,
para
dar testimonio glorioso a la historia,
de
grandeza de almas,
orgullo y nobleza,
de
raza andaluza
y
héroes de España.
General Réding,
con tu
colaboración y ayuda
en la
sangrienta batalla de la Independencia,
luchaste contra el invasor,
con
valentía y arrojo,
para
librarnos del yugo francés,
llevándonos a la victoria de España,
dando
grandeza y honor a Bailén.
Ahora,
cuando,
¡al
fin!,
a los
doscientos años
vienes
a la plaza que lleva tu nombre,
para
honrarnos con tu presencia cada noche,
nos
sentimos en paz y libertad,
orgullosas de estar frente a ti
para
vivir unas horas
en tu
grata e ilustre compañía,
gracias, muchas, gracias.
Con
respeto, cariño y admiración
te
miramos agradecidas por y para siempre.
Nosotras, tus vecinas:
Teresa, Lola, Cati, Herminia, Juani y Loren,
estamos contentas,
porque
dos naciones unieron,
como
hermanos,
sus
banderas y sus manos.
Suiza
y España.
En un
abrazo de amor
fraternal y amistad,
que
llevamos como recuerdo
desde
niñas prendido para siempre,
en la
mente, el corazón y el alma.
Rompiendo el silencio
de la
noche en calma,
sentadas en los bancos de la plaza,
llegan
a nuestros oídos,
como
un suave murmullo
que
sale de tus labios,
estas
palabras:
“¡Soy
feliz de estar de nuevo aquí!”
¡Viva
Bailén! y viva mil veces ¡España!.