Dios,
Patria
y
sin
Rey
03.07.2008
-
ANDRÉS
CÁRDENAS
MUÑOZ
I
EL
día
19
de
julio
de
hace
doscientos
años,
uno
de
los
cometidos
que
tuvo
el
ejército
del
general
Reding
fue
el
de
contar
las
bajas
que
había
habido
en
la
batalla
de
Bailén.
Fueron
varias
horas
luchando
bajo
un
sol
de
justicia,
en
un
campo
de
batalla
en
el
que
cualquier
soldado
se
arriesgaba
a
morir
por
un
trago
de
agua.
Según
las
memorias
de
Nicolás
Garrido,
un
coronel
de
ingenieros
en
el
ejército
granadino
que
luchó
con
Reding
contra
los
franceses,
muchos
de
aquellos
soldados
que
murieron
en
la
batalla
lo
hicieron
por
su
rey.
Algunos
por
la
patria,
otros
por
la
religión,
otros
porque
no
tenían
otro
sitio
mejor
al
que
ir,
pero
la
mayoría,
por
su
rey.
Querían
que
España
siguiera
siendo
una
monarquía
y
tanto
deseaban
a
Fernando
VII
que
ha
quedado
para
la
Historia
con
el
sobrenombre
de
'El
Deseado'.
Pues
bien.
Han
pasado
doscientos
años
y el
Ayuntamiento
de
Bailén
celebrará
dentro
de
dos
semanas
el
aniversario
de
aquella
batalla
en
la
que,
por
primera
vez,
se
le
ganaba
a
campo
abierto
al
todopoderoso
Napoleón.
Como
es
natural,
el
Ayuntamiento
invitó
a la
Casa
Real
a
que
estuviera
presente
en
los
actos
de
conmemoración
de
dicha
batalla
con
la
esperanza
de
que
algún
miembro
aceptara.
Pero
la
Casa
Real
ha
contestado
que
es
imposible,
que
no
estaba
en
sus
planes.
Así
que
ningún
representante
de
la
Corona
irá
a
Bailén
en
los
actos
de
celebración
del
bicentenario.
Los
naturales
de
allí,
entre
los
que
estoy,
se
han
quedado
compuestos
y
sin
Rey,
bastante
desilusionados
porque
esperaban
que
algún
miembro
de
la
realeza
estuviera
en
esta
fecha
tan
significativa
para
ellos.
El
argumento
de
que
tal
evento
no
estaba
en
la
agenda
de
los
reyes,
para
los
bailenenses
no
es
válido
porque
tampoco
estaría
en
la
agenda
el
que
se
presentaran
por
parejas
al
estadio
de
Viena
a
corear
a la
selección
española,
lo
que
estuvo
bien,
pues
eso
no
se
discute.
Tampoco
les
convence
a
los
bailenenses
el
que
la
Casa
Real
se
hubiera
desmarcado
de
la
celebración
de
la
Guerra
de
la
Independencia,
ya
que
toda
la
familia
Borbón
en
pleno
estuvo
en
Móstoles
el
Dos
de
Mayo,
durante
la
celebración
de
bicentenario
del
levantamiento
del
pueblo
madrileño
contra
el
invasor
francés.
La
tesis
de
que
en
esos
días
los
monarcas
y
sus
hijos
están
de
veraneo
en
Mallorca,
no
cuela
y se
cae
por
su
propio
peso.
¿Nadie
en
la
familia
real
es
capaz
de
sacrificar
unas
horas
de
sus
vacaciones
por
estar
en
Bailén?
También
hay
muchas
voces
que
dicen
que
si
el
Ayuntamiento
bailenense
estuviera
regido
por
un
socialista
en
vez
de
por
un
independiente,
quizás
alguien
del
Gobierno
hubiera
hecho
lo
posible
para
que
la
Corona
estuviera
ese
día
en
el
pueblo
en
el
que
se
derramó
mucha
sangre
por
defender
esta
patria
que
hoy
habitamos.
Y
luego
están
los
que
piensan
que
el
gobierno
municipal
no
ha
hecho
bien
su
labor
y no
ha
llamado
a
las
puertas
que
tenía
que
llamar
para
lograr
la
presencia
real.
No
sé
cual
ha
sido
el
fallo,
pero
el
caso
es
que
Don
Juan
Carlos
ha
perdido
una
magnífica
oportunidad
de
recordar
a
aquellos
soldados
que
murieron
en
Bailén
por
defender
a
sus
antepasados.
Los
héroes
balompédicos
de
Viena
se
merecen
el
reconocimiento
real,
pero
también
los
héroes
que
murieron
en
Bailén.
¿No
hay
manera
de
enmendar
este
tremendo
error?