Aire fresquito versus lluvia.
Un año más llega a nuestro pueblo ese sutil invento de
la lluvia artificial que cae sobre las aceras. No se si
es para disfrute del viandante o para incrementar el
consumo de productos detergentes para el lavado. El caso
es que no hay acera donde no notes el chorreo continuo
de agua que proviene de los aparatos de aire
acondicionado, necesarios en estas fechas.
No se si es potestativo de las autoridades locales el
hacer la vista gorda por el incumplimiento de las leyes
y normas, de lo que si estoy seguro es de la poca
consideración que tenemos hacia los demás. No cuesta
trabajo alguno desviar el hilito de agua hacia un
recipiente en nuestra propiedad y así no molestar al
ciudadano de a pie. Bien es cierto que cada vez nos
importa menos el otro y mucho más el yo, somos egoístas
para que negarlo. Sea cual sea el motivo es que la
manchita de agua está servida. Habría una solución: no
pasear por la aceras. Muerta la vaca, se desteta el
becerro